Concurso de cuentos retrofuturistas 2017– 3er Puesto – Memorias perdidas por Liliana Celeste

Me despertó el llanto de un niño. Me levanté de la cama, las sienes me latían, estaba mareada. Tomé al niño en mis brazos para calmarlo, sonrió y balbuceó unas palabras… reconocí a Zander, mi hijo… pero el resto de recuerdos eran confusos.

 

Estaba en una habitación con paredes blancas. Había una puerta de madera, intenté abrirla pero estaba cerrada por fuera. La única ventana se ubicaba a la altura del techo y era alargada, bajo ésta había una mesa con varios objetos, los hice a un lado, me subí a la mesa para alcanzar la ventana y atisbar el exterior: Sólo divisé un vasto desierto.

 

Examiné la casa: Un sillón de madera tallado y deteriorado terciopelo rojo vino contrastaba con la sencillez de los otros muebles de madera rústica. El mobiliario constaba de una estufa, un estante con trastes de cocina, una mesa, dos sillas, una palangana, una cama grande, la cuna en donde Zander jugaba con un muñeco de trapo, una cómoda y un baúl. Los recuerdos se aclararon… era el lugar donde vivía con mi esposo y nuestro hijo.

 

Pero… ¿Por qué la puerta estaba cerrada por fuera y mi esposo me mantenía encerrada?. Sabía que no era abusivo, éramos felices en la medida que podíamos serlo en éste mundo devastado. ¡Ah, mis lagunas mentales!… la última vez que salí me perdí, Thomas y Charles me encontraron vagando cerca del basural tóxico.

 

Ordené los objetos que hice a un lado para encararme sobre la mesa y atisbar por la ventana: Una geoda, un cuarzo cristal y un trozo de pizarra… recordé que Thomas me los regaló, procedían de la mina de carbón donde trabajaba. Oscurecía, Thomas regresaría pronto.

 

Encendí el lamparín y la estufa para cocinar. Los mineros recibían cada quince días una cantidad de avena y carne seca, ingredientes con los que preparaba una especie de potaje. Las provisiones escaseaban en todo el país, deberíamos considerarnos afortunados por tener que comer.

 

Thomas llegó. Dejó su casco de bronce con extraños engranajes y visera de mica sobre la mesa, tenía el cabello rapado y una cicatriz que le partía el labio inferior hasta el mentón… me besó. Se quitó el uniforme y se acercó a la palangana para asearse. Su brazo derecho era mecánico, un artilugio que lo hacía más fuerte y hábil para el trabajo en la mina… y en el lado izquierdo de su torso, debajo del pectoral, tenía un implante metálico con tres viales llenos de un líquido verde.  

 

No me acostumbraba a verlo con ésas modificaciones. Recordé como era antes: Tenía el cabello rubio y sus ojos eran azules cómo lo era el cielo antes de la catástrofe… ahora el cielo y su mirada tenían un color gris. Después de casarnos me llevó a una villa al sur de la ciudad, pasábamos las tardes paseando en los campos de lavanda y haciendo planes para el futuro. Thomas pensaba invertir su herencia en acciones del ferrocarril… entonces estalló la guerra… una mañana vimos los dirigibles del país invasor cruzando el cielo, al mediodía el horizonte se pintó como si cayera la tarde y supimos que la ciudad había sido bombardeada…

 

– ¿Estás bien, Susanne? – Me preguntó Thomas volviéndome a la realidad – ¿Me sirves la cena?

 

Cenamos en silencio. Hice dormir a Zander y nos fuimos a la cama. Thomas no tardó en quedarse dormido pero yo no podía conciliar el sueño, el contacto con su brazo mecánico me incomodaba. Me levanté y abrí el baúl donde guardaba los tesoros que había podido llevar conmigo: Un libro de poemas regalo de mi padre… él, mi madre y mi hermano fallecieron durante el bombardeo. Un cofre de madera con adornos de nácar y un collar de oro con diamantes herencia de mi abuela… una joya que actualmente no tenía valor, en la mina abundaban los diamantes pero el carbón, necesario para el funcionamiento de las máquinas, era más valioso.

 

Tenía un diario que me ayudaba a conservar mis recuerdos. Entre sus páginas encontré unas hojas secas de lavanda, reliquias de aquellos hermosos campos perfumados y nuestra felicidad perdida. Después del bombardeo a la ciudad llegó hasta la campiña una niebla negra y tóxica que esparció oscuridad y muerte… las cosechas y el agua se contaminaron, las personas y los animales enfermaron, muchos murieron por los problemas respiratorios causados por ésa niebla saturada de azufre y otros gases venenosos.

 

Decían que los soldados enemigos no eran humanos como nosotros, que tenían brazos mecánicos y poseían armas que podían incinerar o congelar a las personas. Bombardeaban una ciudad tras otra, luego la niebla negra y tóxica se extendía por los campos. Los que sobrevivimos al invierno negro tomamos las pertenencias que podíamos cargar y nos dirigimos al sur buscando un lugar habitable pero todo era desolación. Nos convertimos en parias de la guerra, una caravana de fantasmas que vagaba en los campos contaminados y entre las ruinas de las ciudades destruidas sobreviviendo de despojos.

 

Una vez el hambre hizo que comiéramos los frutos ennegrecidos de un árbol que encontramos, los que se saciaron murieron días después vomitando y defecando sangre. Del grupo quedamos cinco personas, estábamos enfermos y famélicos pero seguimos caminando hacia el sur… entonces un día la esperanza se nos presentó bajo la imagen de un campo de trigo con un pozo subterráneo. Nos instalamos en el granero, sobrevivíamos comiendo espigas escuetas y roedores. Pero aquella tranquilidad no nos duró mucho.

 

Una noche fuimos asaltados por una horda de forajidos armados. Nos desalojaron y despojaron de las pocas pertenencias que teníamos y luego quisieron ultrajar a las mujeres. Thomas, Charles y Williams lucharon para defendernos. Williams fue el primero en caer por un disparo que le impactó en el pecho. Charles recibió un balazo en la pierna, luego el hombre que le disparó lo golpeó en la nuca con la culata de su pistola mientras sus dos compinches arrastraron a Candice dentro del granero.

 

Thomas luchaba con tres facinerosos. Uno le hizo un corte en el rostro, él logró quitarle la daga y se la clavó en el estómago… pero otro le encajó un tiro con una pistola modificada destrozándole el brazo derecho y el tercero lo tumbó de una patada en el pecho. Estando en el suelo lo golpearon brutalmente, lo creí muerto y corrí… el hombre que mató a Williams me alcanzó y en el forcejeo recibí el golpe en la cabeza del que no he podido recuperarme. Un instante antes de perder el conocimiento vi una llamarada.

 

Cuando desperté me sorprendí al encontrarme ilesa, exceptuando el golpe recibido en la cabeza. Me encontraba en una carpa médica… mi corazón dio un vuelco de alegría cuando vi a Thomas descansando en otra camilla. Charles y Candice también estaban vivos. Nos encontrábamos en un campamento militar, habíamos sido salvados por una patrulla del enemigo.

 

Fue la primera vez que vi frente a frente a aquellos soldados que tenían modificaciones mecánicas que los convertían en máquinas de guerra. Uno de ellos tenía un brazo mecánico lanzallamas con un depósito de combustible adosado a su espalda, se presentó como el jefe de la patrulla que nos rescató y me entregó nuestras pertenencias recuperadas. Nos llevaron a un campamento refugio para civiles en donde nos recuperamos, aunque Thomas quedó con el brazo inutilizado.

 

Un mes después nuestro Primer Ministro capituló entregando el mando al Emperador Berenssen, éste nombró a cargo al General Falconner quien implantó el gobierno militar. Entonces supimos el motivo de la invasión: Tomar posesión de nuestras minas.

 

No sabíamos cuál sería nuestro destino. El Teniente a cargo del campamento refugio nos informó que a Thomas y Charles les harían las modificaciones mecánicas necesarias para que trabajaran en las minas de carbón, nosotras los acompañaríamos. Si nos negábamos nos fusilarían porque en el nuevo régimen no había lugar para civiles improductivos.

 

Ellos aceptaron, al igual que muchos civiles en la misma situación. Después de las operaciones y que ellos pasaron el periodo de adaptación, nos enviaron al campamento minero. Hicimos el viaje en un ferrocarril custodiado por soldados. Cuando llegamos nos designaron una casa por familia, estaban separadas cincuenta yardas una de otra. Nos dijeron que una diligencia pasaría todas las mañanas para recoger a los mineros y los regresarían al anochecer. Nos extrañó la poca vigilancia que dejaron hasta que supimos que el campamento estaba rodeado de un basural tóxico formado por los desechos, intentar cruzarlo sin los equipos de protección era suicidarse.

 

Nos adaptamos a ésa nueva vida, luego nació nuestro hijo. Thomas hizo lo único que podía hacer bajo aquellas circunstancias… volví a nuestra cama, acaricié su brazo mecánico y me quedé dormida recostada sobre su pecho.

 

Nos despertó un ligero temblor, era el tercero de la semana. Desayunamos, la diligencia recogió a Thomas. Pasé el día remendando ropa. Cuando Thomas regresó me dijo que los mineros estaban preocupados porque nunca antes hubo temblores en la zona. Nos acostamos… a medianoche nos despertó un temblor tan fuerte que nos hizo dejar nuestras casas y reunirnos en la explanada. Siguieron dos réplicas. Un anciano que trabajaba en la mina desde antes de la guerra empezó a desvariar diciendo que habían cavado demasiado y perturbado a los habitantes de lo profundo.

 

– Dices tonterías, anciano – dijo Charles.

– No conoces la mina como yo – respondió el viejo – trabajo aquí desde que era joven, siempre los escuchaba murmurando hasta que el ruido de los picos y las explosiones me dejaron sordo… pero después que me hicieron las mejoras mecánicas volví a escucharlos… están allí, escarbando en la oscuridad y vienen por nosotros.

 

Los mineros rieron y Thomas nos mandó a dormir.

 

En la mañana la diligencia pasó por Thomas. En la tarde recibí una visita: El Teniente Ralph, el hombre del brazo lanzallamas que ahora era nuestro amigo. Nos conseguía té, un artículo de lujo, a cambio de las geodas que le gustaba coleccionar.

 

Estaba comentándole de los temblores cuando un estruendo sordo nos hizo salir de la casa… a cincuenta yardas a la derecha, en el lugar donde estaba la casa de Charles y Candice, se alzaba una polvareda. Ralph fue a investigar… cuando regresó me dijo que sólo encontró un profundo agujero, la casa y mi amiga habían sido tragadas.

 

Escuchamos tremores subterráneos, un estruendo y vimos otra polvareda alzándose a cien yardas a la izquierda… la zona no era segura. Cargué a Zander… Ralph nos hizo subir a su vehículo, un arenero que funcionaba a vapor, y nos dirigimos a la mina. Los estruendos se sucedían uno a otro haciéndose más fuertes… cuando cesaron Ralph detuvo la marcha y con sus binoculares vimos una enorme grieta que se había tragado las casas.

 

Reanudamos el camino a la mina y nos encontramos con sus compañeros de patrulla: Un soldado cuyo brazo tenía implantado un rifle semiautomático, otro al que llamaban el hombre bomba y dos más que tenían otras modificaciones.

 

El escenario que encontramos era espantoso: Un enorme hoyo ocupaba el lugar de la mina… los mineros que consiguieron salir a tiempo miraban consternados la destrucción. No vi a Thomas y me desesperé. El anciano minero nos dijo que lo había visto en el nivel tres y luego escuchó a los habitantes de lo profundo murmurando sus letanías.

 

Ralph dijo que buscaría a Thomas. Ubicó su vehículo multifuncional al borde del hoyo, aseguró un cable a su arnés y empezó a descender. Después de un tiempo de angustiosa espera regresó remolcando a un hombre herido… pero no era Thomas. Ralph se preparaba para volver a bajar cuando escuchamos otro estruendo y entre la polvareda apareció Thomas arrastrándose con su brazo mecánico destruido… corrí a su encuentro.

 

Ralph telegrafió a su base militar informando lo sucedido en la mina y solicitando una furgoneta para transportar a los heridos. Cayó la noche… escuchamos un murmullo que provenía del hoyo, verdaderamente parecía que seres sobrenaturales entonaban una letanía. El miedo apareció en todos los rostros… ya no nos reíamos de las supersticiones del anciano.

 

Estaba sentada en el suelo con Zander envuelto en una manta y sosteniendo la cabeza de Thomas sobre mi regazo. Charles se acercó, no tuve que decirle nada, él sabía que Candice había muerto y apoyó su cabeza en mi hombro para llorar.

 

Escuchamos un ruido, como si algo gigantesco se arrastrara en las profundidades… entonces del hoyo surgió un bicho enorme semejante a un escarabajo. Ralph actuó de inmediato, el bicho lanzó un chillido horrible cuando las llamas lo envolvieron… surgió otro bicho, Ralph lo incineró… también a un tercero… pero el hoyo no dejaba de escupir escarabajos gigantes… el combustible se le acabó. Sus compañeros entraron en acción matando al resto de bichos mientras los demás nos alejábamos tanto como podíamos llevando a los heridos y esquivando las grietas que se abrían.

 

Charles ayudaba a Thomas, dijeron que me adelantara con Zander… los perdí de vista. Luego vi a Thomas acercándose cojeando y a Charles arrojándose contra un escarabajo… aparté la mirada.

 

Ralph y su patrulla se reunieron con nosotros. Era el momento más oscuro de la madrugada y todos estábamos extenuados. Zander lloraba desconsoladamente, Ralph me dio una tableta de chocolate para calmarlo.

 

Entonces volvieron los tremores subterráneos. Los bichos eliminados eran la primera oleada… ahora algo más grande y terrible se acercaba. Los soldados no tenían municiones. Ralph deliberó con su patrulla, el hombre bomba aseguró el cable a su arnés y descendió por el hoyo mientras los demás nos alejábamos del lugar. El estallido nos ensordeció y guardamos silencio por el héroe que se había inmolado… cuando amaneció aún se divisaba la humareda de la explosión.

 

Llegó la furgoneta, nos transportaron a la estación de ferrocarril y luego a una base militar. Lo sucedido en la mina de carbón no fue el único incidente… reportes de otras minas informaron de temblores, hoyos y bichos gigantescos. El anciano minero tenía razón: Cavaron demasiado.

 

Thomas se unió a la milicia y le implantaron otro brazo mecánico equipado para luchar. Mañana Zander y yo abordaremos un vapor que nos llevará al reino de Fransgard donde la hermana de Ralph ha ofrecido recibirnos. En su carta dice que vive en una casa solariega con bellos jardines y podré olvidarme de los horrores vividos… pero no estaré tranquila hasta que la guerra contra los bichos gigantes termine y vea a Thomas y Ralph regresando a salvo.

 

Mis lagunas mentales son más frecuentes pero no se lo he dicho a Thomas para no preocuparlo… escribo todas las noches y leo lo escrito todas las mañanas… espero que cuando ésta pesadilla acabe y él regrese a mi lado yo aún lo recuerde.

 

Estoy sentada en la mecedora del jardín, un niño de cuatro años juega a mi lado. Veo acercarse a dos hombres, uno tiene un brazo mecánico que parece un lanzallamas… el otro tiene un brazo mecánico que parece una bazuca… tiene ojos azules… me abraza… no sé quien es.

Concurso de cuentos retrofuturistas 2017– 2do Puesto – El proyecto de química por Carlos Echevarría

Hoy es el día más importante de mi vida. El resultado que obtenga en el examen de la Escuela de Invención Científica de Londres determinará si trabajaré junto a los más renombrados inventores del mundo o si volveré a mi país. El examen de Química, que empezará a continuación, es el último y el más complicado, solo estamos esperando que llegue el profesor Flynn.

    Todo empezó hacía un año, en la madrugada de un viernes de noviembre de 1844, cuando la aeronave llegó en una noche nublada. Recuerdo con claridad cuando vi aquella chimenea de vapor y las hélices moviéndose incesantes sobre la cubierta, el acero apareciendo entre las nubes, y aquel suave tintinar metálico que hizo que todos saliéramos de nuestras casas. Sin duda, aquella aeronave provenía de Londres, el único lugar en el mundo donde se fabrican aquellas majestuosas máquinas voladoras.

La vapocarroza del mensajero Hill recorrió las ciudades cercanas durante un mes, dejando una estela de humo a su paso, como uno de aquellos antiguos ferrocarriles. Recibí la carta de la Escuela de Invención Científica, escrita a mano del mismo director, donde me informaban que mi solicitud había sido aprobada.

En enero de 1845, todos los alumnos que irían a la Escuela fueron a las capitales de sus respectivos países y la aeronave surcó el cielo de Europa, recogiendo uno a uno para llevarlos a Londres. Llegué a la ciudad una tarde helada, todos mis compañeros salieron a la cubierta cuando un pitido anunció que nos acercábamos a la capital del Imperio más importante del mundo. Por varios minutos, al frente solo distinguíamos nubes, una niebla lóbrega abrazaba la aeronave como si fuera a arrastrarla al vacío. Pronto distinguimos el mar y otros vehículos que sobrevolaban a nuestro alrededor: un globo de vapor, un aerocrucero y otra aeronave se acercaban a sus puertos, como nosotros. Conforme nos acercábamos pude distinguir apenas la ciudad, ya que una manta de humo grisáceo cubría los tejados. Un estruendo nos sobresaltó cuando la aeronave ancló en un puerto, y pude distinguir el agua del mar, teñida de una tinta oscura que emanaba un olor nauseabundo.

En el puerto quede sorprendido al ver un astillero donde estaban construyendo una aeronave, unos gigantescos pistones subían y bajaban sin parar, mientras ruidos mecánicos, ensordecedores y frenéticos, llenaban el ambiente de intranquilidad. Luego, el profesor Wadlow nos llevó hacia unas vapocarrozas y atravesamos la ciudad para llegar al internado de la Escuela, sin perder de vista ningún detalle de aquella urbe llena de edificios apiñados con ventanas y chimeneas que emanaban humo de manera casi perpetua, haciendo que se sienta una atmósfera densa y opaca, como si estuviera cubierto de sombras.

Después de cruzar un canal negro llegamos a la Escuela de Invenciones Científicas, más lo que más me sorprendió no fue la antigua arquitectura del centro educativo, sino las decenas de personas amontonadas en las rejas. Estaban con carteles y antorchas temerarias, gritando hacia el edificio frases ininteligibles desde donde estábamos, pero cargadas de un odio visceral. Cuando nos acercamos, unos guardias armaron un cordón de seguridad, para hacernos paso entre la agitada multitud. Uno de ellos nos reconoció y su voz se elevó sobre el resto: «¡ahí van los servidores de la burguesía capitalista!» espetó con furia, desde las entrañas, y la multitud se aglutinó contra los guardias, que detenían a las personas mientras avanzaban nuestras vapocarrozas. «¡Muerte a los inventores!» «¡Abajo las máquinas esclavizantes!» Gritaban mientras entrábamos y se cerraban las rejas. Mis compañeros y yo estábamos aterrados, más el profesor Wadlow se mantenía inmutable, era como si hubiera pasado en medio de un acto insignificante, y que los gritos e insultos solo hubiera sido tenues murmullos.

Las clases empezaron dos días después, nuestro salón estaba ubicado en el cuarto piso y tenía una ventana desde la que se podía observar el frontis de la escuela, a unos cuarenta metros metros. Antes de que llegue el director, a darnos las palabras de bienvenida, mis compañeros y yo nos apiñamos contra el alfeizar de la ventana para observar la protesta que continuaba en el exterior; al parecer, más personas estaban protestando, vestidos con overoles, algunos con palas y otros con carteles. «Muerte al capitalismo», «abajo la burguesía», «queremos trabajar»; eran algunas frases que se alcanzaban a distinguir.

Nos apresuramos a nuestras carpetas cuando el director llegó al aula y este dio unas palabras de bienvenida, en las que mencionó la importancia de la Escuela de Invenciones Científicas, ya que solo algunos, los que obtengamos mejores calificaciones, lograrían trabajar en las mejores compañías de Inglaterra y contribuirían con el bienestar de la sociedad, no solo del imperio, sino del mundo. Luego repasó algunos nombres de científicos famosos que pasaron por esas aulas, quienes habían inventado fantásticas máquinas como el aeroglobo o las hipergafas. Cuando el director estuvo a punto de retirarse, uno de mis compañeros se armó de valor y le preguntó porqué tanta gente estaba protestando al frente de la escuela. El director hizo un gesto de desdeño, como lamentando que tuviera que responder una pregunta sobre esa nimiedad. Luego nos contó que aquellas personas protestaban porque las máquinas que nosotros construíamos eran cada vez más eficientes, por lo que se necesitaba menos obreros y muchos de ellos se quedaban sin trabajo; después agregó que, gracias a la tecnología, el mundo había prosperado, que la gente vivía más, e incluso, que gracias a las aeronaves ahora se podía llegar a distintos lugares del mundo con mayor rapidez, por lo que había aumentado el comercio y diversos países habían incrementado su renta. El director volvió a hacer un gesto de desdén y agregó que, a pesar de todo el bien que le hacíamos a la humanidad, los obreros, quienes tenían la dicha de que les diéramos trabajo, osaban quejarse porque en realidad solo querían ganar más plata por trabajar menos horas.

El desprecio con el que el profesor se expresó de aquellas personas fue tal, que ninguno de mis compañeros se atrevió a volver a hacer una pregunta al respecto y, poco a poco, mientras pasaba el tiempo, nos fuimos acostumbrando a ver a aquellos manifestantes agitando sus carteles o quemando objetos en las calles, como si se hubieran convertido en parte del panorama.

El curso duraba dos años, y durante las clases desfilaban cinco profesores quienes eran los encargados de enseñarnos el funcionamiento de todos los inventos más importantes que habían construido el mundo tal y como lo conocíamos. A pesar de nuestra dedicación, ya que de los exámenes finales dependería nuestro futuro, a la mayoría de nosotros no nos iba tan bien en las clases, ya que la cantidad de información que teníamos que aprender era abrumadora.

Conforme avanzaban las clases, las manifestaciones, no solo en las afueras de la escuela, sino en toda la ciudad, empezaron a multiplicarse a la par que el empleo disminuía, ya que cada vez se necesitaban menos obreros para operar las máquinas que los científicos, como los que nos enseñaban, construían. Nosotros vivíamos aislados de la ciudad y procurábamos no salir de la escuela, donde había todo lo que necesitábamos, mas sentimos que las protestas recién nos afectaron en julio de este año, cuando el profesor de Química desapareció. Estuvimos dos semanas sin clases de esa materia, hasta que una mañana nos enteramos de que su cadáver apuñalado había sido colgado en el faro de una calle, con un cartel que decía «muerte al alimento de la burguesía». Tal hecho conmocionó a la escuela y se suspendieron las clases por una semana, mientras se buscaba a los culpables. Finalmente, dos obreros de los astilleros fueron acusados del crimen y ejecutados por la Policía. Después de una semana, nosotros creíamos que sería complicado que el colegio encontrase a un nuevo profesor de Química, hasta que un contrataron a Stuart Flynn, un científico británico que había pasado sus últimos años en la India, pero que acababa de volver a la isla.

Aquel día de agosto asistimos expectantes a la clase de Química, para conocer a el nuevo profesor, más nos vimos sorprendidos cuando este apareció. El hombre era delgado y alto, de piel agrietada y apariencia fornida. Vestía un largo saco beige, empolvado, como si no lo hubiera sacado del armario por varios meses. Utilizaba guantes negros y un sombrero raído de ala ancha. Uno de sus ojos estaba tapado por un lente redondo de luna espejada, que era sostenido por un aparato metálico que se enganchaba en su oreja y entraba en su oído, el cual parecía ser un audífono. Fumaba un puro con un metafiltro y botaba humo sin parar, parecido a una pequeña chimenea. La mirada de su único ojo descubierto tenía un atisbo de melancolía, como si  en el pasado la vida lo hubiese tratado con más respeto.

¿Ese era el nuevo profesor? Me pregunté al ver su aspecto deslucido.

El tipo caminó con lentitud hacia el perchero, como si la clase durase cinco horas; colgó el sombrero y dejó al descubierto un cabello grisáceo; luego desabotonó con parsimonia cada uno de los botones de su saco y, cuando se lo sacó; todos los alumnos se sorprendieron de que su camisa estaba cortada para que pueda salir su brazo derecho: este era metálico y parecía oxidado, estaba enganchado a su hombro por engranajes que se movían con lentitud, como el motor de un reloj que estaba agonizando. El brazo estaba completamente rígido, las tuercas apenas permitían que este se moviese al compás del caminar de su dueño, aunque este no tuviera dominio sobre su extremidad.

El profesor observó la ventana y se acercó, dio una mirada a la gente que estaba en el exterior, protestando, y luego volvió la mirada hacia nosotros. Nos miró con detenimiento, consciente de que estábamos sorprendidos por su metálica extremidad, y se acercó a la primera carpeta, observó a Edward, uno de mis compañeros, y puso la mano sobre su carpeta con brusquedad.

—¿Te sorprende esto, muchacho? —le preguntó.

Edward abrió los ojos con miedo, parecía que intentaba decir algo, mas solo alcanzó a mover su cabeza, en sentido aprobatorio.

El profesor sacó la mano de la carpeta y alzó su brazo, el metal resplandeció con la luz que se colaba por las ventanas.

—Esto —nos dijo—, es el resultado de una mala proporción de elementos. ¿Saben quién la hizo? —todos negamos con la cabeza—… un pésimo estudiante, en quién confié…

El profesor bajó el brazo y regresó a su pupitre. Se sentó con lentitud y nos escudriñó con la mirada, con el único ojo que podíamos ver; mientras en su único lente espejado podíamos ver nuestros reflejos, asustados y circunspectos.

—Es por esa razón… que ahora no tolero errores. Si ustedes logran pasar mi examen final de Química… les aseguro que estarán preparados para egresar de esta escuela.

La imagen del profesor deslucido desapareció de inmediato y fue reemplazada por una de respeto y miedo. A partir de esa clase, todos pusimos nuestro máximo empeño en las clases de Química y comprobamos que las amenazas del profesor no habían sido mentira. Siempre estaba atento a cada detalle y no toleraba ninguna equivocación. Con él aprendimos fórmulas para mejorar la producción de hierro y luego de acero. La mitad de las clases de Química consistían en desarrollar nuestro proyecto final, que tuvo la mitad de la calificación: el desarrollo de una bomba de barril que estaría llena de explosivos a base de shrapnel. Por supuesto la bomba no era real, pero el profesor nos enseñó al detalle cómo realizarla.

En el último mes nos preparamos para nuestros exámenes finales y, cuando no estábamos en clases, todo el alumnado se mantenía en sus dormitorios y en la biblioteca estudiando para lo que serían las pruebas más difíciles de los dos años.

Con satisfacción puedo decir que estoy seguro de que aprobaré todos los exámenes que he rendido, más aún falta el último, y el más importante: el de Química. A pesar de haberme preparado con ahínco, aquí estoy, sin seguridad de saber todo lo que el profesor Flynn nos enseñó. Si no fuera por el proyecto que hicimos, la bomba de barril, estaría seguro que no aprobaría el curso.

Mis compañeros y yo estamos impacientes, ningún día el profesor llegó tarde, siempre estuvo en el salón minutos antes de que empezaran las clases; sin embargo, justo hoy, el día más importante, se demora. Me pregunto si es una de sus artimañas para jugar con nuestra mente, para ponernos nerviosos y rendir el examen con presión.

De pronto, la puerta del aula se abre con brusquedad, mas no entra Flynn, sino Arthur Smith, el profesor de aerodinámica, quien carga varios pergaminos.

—El profesor de Química ha enfermado —nos dice mientras se acerca uno a uno y nos entrega los pergaminos, los cuales se encuentran doblados y muy bien sellados—. Aquí están las instrucciones del examen, esperen a mí orden para que empiece el exámen.

El profesor Smith saca un reloj de su saco, del tamaño de su mano, y lo pone sobre la mesa.

—El examen empieza… ¡ahora!

Desenrollo el pergamino con rapidez, no debo perder tiempo, cada segundo es valioso. Al abrirlo, empiezo a leer:

 

Examen de Química

Escuela de Invenciones Científicas

Londres, 1847

 

Estimados alumnos. Alguna vez les conté la historia de cómo perdí mi brazo derecho. Les dije que fue un error de un estudiante, en quién confié. Después de seis meses, debo confesarles que aquello fue mentira. Trabajé diez años como científico en una de las compañías más grandes de esta ciudad y perdí el brazo al manipular explosivos. Después del incidente, la compañía se deshizo de mí y contrató a un nuevo científico, con todas sus extremidades, quien sí podría realizar los experimentos con facilidad. Nadie se ocupó de mí y no pude encontrar trabajo, así que me uní a las manifestaciones para luchar en contra de gente como ustedes, de gente como quien alguna vez fui. Ustedes son cómplices de aquellos que poseen las máquinas que esclavizan a cientos de personas, personas como yo, que son desechadas por esta sociedad injusta.

Supongo, que después de leer esto, solo deben pensar en cómo aprobarán su examen de Química. Si desean aprobar, solo deben mirar por la ventana.

 

Alzo la mirada, mis compañeros están tan desconcertados como yo. Con incertidumbre, nos paramos uno a uno y nos acercamos a la ventana. Ante el desconcierto del profesor Smith, quién pregunta qué hacemos.  

    Afuera están los manifestantes con antorchas, palas y carteles en las manos, que agitan hacia el aire. Con claridad distinguimos, en el medio de la multitud, un brazo metálico que agita un cartel más grande que los demás. Este tenía una inscripción con letras rojas: «El curso ya lo aprobaron… con su proyecto».

    Escuchamos un temblor.

Concurso de cuentos retrofuturistas 2017– 1er Puesto – Mi mundo por Jim Rodríguez

Hacía una semana, el médico fue al laboratorio porque me resbalé y caí por las escaleras durante el fuerte temblor. Me llevaron a la clínica y, tras examinarme con los equipos médicos, dijo que no habría daño cerebral. Eso me tranquilizó; sin embargo, desde ese día sentí un pequeño ardor en mi nuca, supuse que con el tiempo desaparecería. Al volver a mis quehaceres algo había cambiado, diversos recuerdos aparecieron como imágenes vivas: mi esposa, mis hijos y amigos no eran los que a diario veía. Era como si fuesen de otra realidad y me preguntaba cuál era la verdadera. No era un sueño, tal vez me drogaron y me trajeron aquí para que creyera que sigo con mi vida normal. Los únicos interesados serían los comunistas.

    Esa noche, en casa, le pregunté a mi esposa sobre hechos del pasado, eran preguntas escogidas y ella las respondió con rapidez, sin dudar, como si siguiese un libreto aprendido. La miré con atención, cada gesto y cada mirada; no dudaba y eso me intrigó. Sospechaba igual de los otros científicos que seguían el proyecto de la nueva bomba atómica, mucho más destructiva. Los diseños y cálculos se los entregaba a ellos para que continúen con el resto del proceso; si ellos son soviéticos, entonces yo les estoy ayudando a construir una bomba con el avance tecnológico de mi país. Los informes de inteligencia demostraban que, aunque ellos fueron los primeros en construir reactores nucleares para su primer transbordador y aterrizarlo en la Luna, no pudieron fabricar una bomba nuclear tan efectiva como la nuestra. Sabía que harían lo que fuera para perfeccionarla, hasta secuestrarme, pero no pensaron que la caída en mi casa alterara mi mente, descubriendo su engaño.

    Los días siguientes me dediqué a observarlos mejor, cada día me daba cuenta de que todo era falso. Sin que se dieran cuenta y cuidándome de las cámaras de seguridad, accedí a diferentes áreas del complejo científico, eran solo habitaciones vacías, los prototipos de nuevos reactores solo eran carcasas, hasta las máquinas médicas donde me hicieron los exámenes no funcionaban. Me tuvieron que drogar para no darme cuenta de ello. Uno de mis hijos, cuando era pequeño, sufrió un corte en la rodilla derecha, al revisarlo, no encontré esa cicatriz. Mi mujer tenía una ligera cojera debido a un accidente automovilístico, ahora que la veo con detenimiento, camina perfectamente. La piel que los recubren es muy parecida a la humana, pero ahora noto la diferencia, estos impostores deben de tener una cubierta artificial. Mis emociones afloran hasta el límite, ¡los odio por esto, no tenían derecho! ¡Son unos malditos miserables! Debo vengarme… Ahora sabré el resto de las respuestas en la central que lo controla todo, el laboratorio se conecta a ella enviando toda la información de los experimentos, los planos me indican que se halla en una habitación subterránea, ahí podré saber dónde estoy realmente y las posibles salidas para escapar. Debo ser cauteloso, modificaré mis cálculos y experimentos, no obtendrán una nueva bomba de mí y antes de huir, haré estallar todo el laboratorio.

 

Esta mañana desperté con más recuerdos, en ellos leía las especificaciones de la ciudad que los soviéticos estaban construyendo en la Luna, estaría protegida por una cúpula para crear un ambiente adecuado para vivir. Mi gobierno tuvo que impedirlo, así que dispararon una bomba nuclear cuando su trasbordador regresaba a la Tierra. La opinión pública ignoraba este conflicto silencioso, esta guerra fría, sin el brillo del relámpago de la muerte, solo tenían la promesa de que algún día iríamos a la Luna, pero en realidad ya teníamos la tecnología y cada año se pensaba mejorar la carrera espacial para incluso llegar hasta Marte. Todo estaba oculto, el uranio ya lo manejábamos desde hacía décadas, y el primer reactor fue construido terminada la segunda guerra mundial. Logramos un gran avance con los planos que contenían diseños avanzados hechos por los alemanes; sin embargo, los rusos poseían mejor tecnología aeroespacial y su nave ya había realizado decenas de viajes; nosotros solo dos. Era el momento de equilibrar la balanza. Una vez destruido su transbordador, no nos atacaron sabiendo el armamento que poseíamos, solo ocultaron el desastre y como pensamos, dejaron de viajar al espacio y abandonaron la idea de seguir construyendo su ciudad. Para los próximos años, el uranio será el nuevo oro, uno por el que matarán y seguirán cosechando muertes. Mi falsa familia ya duerme profundamente, les di un sedante y salí. Ayer, la computadora central me mostró los planos del complejo y la existencia de la nave soviética que se estrelló aquí, ya sé la ruta a seguir… los conductos de ventilación hasta llegar al lugar…

Pude acceder al laboratorio, el uranio que hay aquí sí es verdadero, debo sacarlo con calma… abro la pequeña compuerta y logro extraer la cápsula. El uranio será suficiente para activar el reactor del transbordador si es que aún funciona. Será fácil seguir los planos, podré saber lo que está sucediendo. Solo unos segundos más… vamos… ¡lo logré! Me acerco a las pantallas, la cámara de seguridad del pasillo no muestra actividad, tal vez sospechen que he notado la diferencia de esta realidad, aunque he tratado de no llamar la atención. Desde el accidente tengo aquellos recuerdos y son muy diferentes a todo lo que he vivido, no son alucinaciones. He descubierto que son todos unos impostores, no recuerdo cuando fui secuestrado, lo que más me abruma es saber que estos comunistas tienen la suficiente tecnología para recrear no solo el laboratorio, sino el complejo científico. Todo es una farsa. ¿Cómo es posible que hayan duplicado a mis amigos y a mi familia? ¿Cómo mi gobierno no se ha dado cuenta de que me tienen prisionero? Mi vida ha continuado sin alteraciones, no logro saber en qué momento me han traído aquí.

Ahí están los vigilantes, caminando por el pasillo, se alejan. Es momento de salir…

Solo falta unas pocas calles y estaré frente al edificio que busco. Accederé al sistema de la compuerta para encontrar la clave… Es extraño, no es necesaria ninguna clave, puedo pasar sin oposición y además, no hay guardias. Atravieso una compuerta de vidrio e ingreso al hangar, ocupando todo el lugar está el transbordador, veo que sufrió muchos daños.

Ingreso la cápsula de uranio dentro de compartimiento del procesador del pequeño reactor, se encontraba debajo de la bodega de carga. El idioma no es un problema, todos los científicos fuimos capacitados para ser espías y acceder en algún momento a información y traducirlas. Los soviéticos construyeron todo alrededor de su nave estrellada para hacer más convincente esta farsa, supuestamente estudiaban sus motores. Se enciende un monitor, los sistemas aun funcionan, leo en la pantalla: reactor operativo, sistemas al treinta por ciento… diez minutos para carga completa. Otra vez tengo que esperar, mientras tanto me imagino a mi verdadera familia… cada mañana ella servía el café mientras mis hijos se sentaban en el sofá para jugar. Siempre pensé que tenía la familia perfecta, todo era felicidad, los amigos, el trabajo… nuevos descubrimientos…

Ha encendido el reactor, la computadora empieza a operar, la información aparece en la pantalla, es el momento de saber la verdad…

 

No… no es posible…

La computadora me informa que el 16 de abril del año 1956 el transbordador soviético detectó un ataque. Su sistema de defensa destruyó la bomba nuclear, pero la cercana explosión la afectó. En ese momento los astronautas estaban realizando un experimento con una máquina que creaba una abertura temporal. No pudieron detener el experimento y al destruirse parte del transbordador la máquina se descontroló y estalló. Viajaron en el tiempo y aparecieron ciento setenta años después, muy cerca de una desconocida nave. El fenómeno temporal envolvió a ambas y desapareció poco después. Sus sistemas se apagaron momentáneamente y se precipitaron al planeta. Ante el inminente impacto, los sistemas de seguridad se encendieron, pero sufrieron daños al aterrizar.

Veo los datos del único sobreviviente del transbordador… su nombre es Sergei Stovlidenko, soviético y ahora su foto… soy yo…

 

Sentado en este piso frío, trato de ordenar las piezas de este rompecabezas… fui el único sobreviviente, las grabaciones donde hablo sobre mis hallazgos e investigaciones explorando la nave que era científica me muestran que no contenía tripulantes, tenía forma discoidal con un diámetro de seis kilómetros, solo la habitaban diversas máquinas de forma humanoide: robots. Es difícil creer que tenga el recuerdo de ser norteamericano y que el ataque haya sucedido hace un mes, ahora me doy cuenta de que todo ello es una farsa. Si han pasado tantos años, toda mi familia ha muerto, se fueron… estoy atrapado aquí, pero ¿por qué prepararían toda esta realidad para mí? Si tienen una tecnología más avanzada y pueden construir armas más destructivas, ¿con qué objeto me tienen aquí diseñando armas nucleares antiguas? ¿Dónde está la otra nave? Tengo más preguntas que respuestas, ¿dónde realmente estoy? ¿Qué haré ahora?

―Estas en un lugar seguro, no temas.

Esa voz, en mi cabeza, es una ilusión.

―No soy una ilusión, estoy hablándote. No estás solo.

¿Quién eres tú?

―Soy quien controla este complejo, soy quien lo construyó para vivir a través de ti.

¿Cómo puedes hablar en mi mente?

―Ve a la computadora central, allí abriré una compuerta secreta y podrás verme.

 

La compuerta se abre y camino por un pasadizo. Llego a una habitación esférica, al ingresar veo numerosos cables que cubren la superficie y convergen del suelo para conectarse a un recipiente cilíndrico, en ella se halla un cerebro humano cubierto por un líquido verdoso, en él están conectados tres cables que se elevan hasta la superficie exterior del cilindro y salen hacia el techo. Sergei mira sorprendido aquel espectáculo, esperaba a una computadora, una inteligencia artificial que sea la que gobierna todo y no una inteligencia humana, no existe esa tecnología avanzada en la Tierra para mantenerla con vida.

―Hola Sergei.

¿Quién me habla?

―Como te dije… soy quien gobierna esta ciudad, el humano que sobrevivió al impacto de la nave.

Hubo un solo sobreviviente y fui yo.

―Sí, hubo un solo sobreviviente, mis compañeros murieron. Yo resulté ileso, pero la contaminación por la explosión de la máquina provocó que mi cuerpo enfermase. La inteligencia artificial que gobernaba la nave científica se reinició y estuvo operativa unos días después del impacto. Calculó los daños y concluyó que no podían ser reparados los motores, no había forma de irnos de este lugar, así que se comunicó conmigo, dijo llamarse Deckard y, ante la posibilidad de quedarnos aquí, decidió crear este complejo científico alrededor del transbordador caído. Sus robots desarmaron toda la nave, pieza por pieza. Construyeron todo. Durante un año soporté los dolores hasta que mi cuerpo no resistió y él me colocó en este cilindro, luego se unió a mí y permanece dormido, soñando. Construí robots más avanzados y creé copias usando parte de mis recuerdos, la enfermedad afectó mi memoria, por eso los robots que fingen ser tu esposa, hijos y amigos tienen un diferente rostro y cambié el entorno haciéndote creer que eras estadounidense, su forma de vivir no es tan cuestionable y rígida como la nuestra, pero te programé para que no notes la diferencia.

¿Qué estás diciendo? ¿Ellos y yo somos robots?

―Eres una máquina, fuiste creado para vivir mi fantasía de una familia feliz, en la noche bloqueaba los recuerdos y en la mañana empezabas a vivir el mismo día, todo de nuevo. Deckar fue construido por los últimos humanos y enviado a investigar la Tierra, cuando fue impactada por el transbordador y afectada por la abertura temporal. Él siempre quiso sentir como un humano y yo necesitaba ser feliz, juntos podemos satisfacer nuestros deseos, vivir eternamente, sin dolor, sentir y sonreír. Un temblor ocasionó que caigas y te golpearas la nuca donde está el procesador que bloqueaba tus recuerdos… mis recuerdos, al tenerlos… evolucionaste, te diste cuenta del engaño, supe entonces que había otro ser que tomara sus propias decisiones y no siguiera las mías. Ya no estaré solo…

Escucho atentamente y miro mis manos sintéticas que aparentan ser humanas.

Las emociones que siento son las tuyas, ahora me doy cuenta de todo. Tú me dejaste llegar hasta aquí. ¿Por qué no pediste ayuda? ¿Por qué no vinieron a auxiliarte si el impacto debió alertarlos?

―Ya no existe la humanidad… Al ser destruido nuestro transbordador, el gobierno estadounidense logró arribar a la Luna, hicieron varios viajes y con el tiempo crearon armas nucleares más destructivas. El 23 de diciembre del año 1959 estalló la tercera guerra mundial, el sesenta por ciento de la población murió a consecuencia de la gran guerra y el resto fue disminuyendo a causa de las epidemias y contaminación radioactiva. La Tierra es ahora solo un paraje desértico. Los pocos que huyeron lo hicieron en transbordadores hacia otros mundos. Ciento sesenta años después crearon una máquina que podría limpiar la atmosfera de la Tierra usando el uranio abundante en ella. La nave científica fue enviada para dejar la máquina y estudiarla. Esta ciudad está protegida por una cúpula, la máquina está afuera, funcionando.

Quiero ver la Tierra... No hubo respuesta, la puerta de la esfera se abre y me muestra el pasillo de ingreso. Entiendo su mensaje… camino hacia la salida… recorro las calles. Allí están los treinta robots: mi esposa, mis hijos, amigos, compañeros de trabajo y los demás. Sigo a uno de ellos que me señalaba un lugar a lo lejos. De improviso, el cielo se aclara y un sonido metálico se escucha en lo alto, la cúpula se abre y salgo al exterior, piso la arena y veo las montañas a lo lejos. Es de día, el sol se vislumbra a lo lejos, ante este espectáculo recuerdo un viaje que hicimos con mi esposa cuando éramos novios y estudiaba en la universidad. Camino un poco más de un kilómetro y me detengo cuando unas imágenes son enviadas a mi cerebro artificial. Escucho un mensaje:

―La abertura temporal, al desaparecer, nos arrastró por el espacio-tiempo y regresamos al pasado. Estamos en el año de 1958, la guerra empezará en unos meses, no hay forma de evitarla ni comunicarnos con ellos, solo debemos sentarnos y esperar que mueran todos, nuestra familia está allá… ahora entenderás porqué solo quiero vivir feliz cada día creyendo que estoy con ellos, tú decides seguir mi camino o el tuyo… desde ahí no puedes verla, tan solo imaginarla en tu memoria.
Miro el brillante cielo… espero un día poder regresar, ahora este es… mi mundo… Bienvenido a Marte.

Filosofía Steampunk

Traducción libre de Mike Lazo.

Original en inglés y bibliografía: http://www.province-of-the-mind.com/steampunkphilosophy.html

Este artículo se presentó en la FANS Conferencia, llevada a cabo en conjunto con la AKON Anime Convention en Dallas, Texas en Julio de 2014.

I.) Introducción

La cosmovisión postmoderna cultural, conocida a veces como materialismo científico está en declive.[1] La manera cotidiana de ver al mundo (o paradigma) se está quedando sin combustible literal y figurativamente. Y la gente inteligente está en busca de alternativas.

En la cultura mainstream fandom y cosplay (vestirse como personajes de películas, cómics, televisión, etc., o hacerse uno mismo su propio personaje) se suele considerar un escapismo frívolo practicado por aquellos que no pueden enfrentar “el mundo real”.

Desafío este punto de vista. Por el contrario, creo que el incremento del interés en cosplay y, más específicamente, en el Steampunk, es indicativo de algo más intrigante e importante.

El cosplay toma muchas formas diferentes, ya sea basado en replicar imágenes generadas por los medios (como los Trekkers, personajes de cómics, El Señor de los Anillos, etc), o los inspirados en eras históricas (por ejemplo Rennies, La sociedad por los Anacronismos Creativos o los Recreadores de la Guerra Civil, etc.) o identidades personalmente generadas (como Burning Man, Rainbow Gatherings y otros festivales). El Steampunk es una de las áreas con más rápido crecimiento.

Ha sido ampliamente predicho que el Steampunk está por entrar en la cultura mainstream. [2] Pero la creciente popularidad del Steampunk y otras selectas subculturas indican que algo más está sucediendo aquí bajo las asunciones superficiales y estereotipos.

¿Por qué tanta gente se siente atraída a jugar a “disfrazarse”?

Investigaciones recientes revelan que la mayoría de los cosplayers llevan una vida funcional y exitosa para los estándares de nuestra cultura. [3] Entonces la tesis de los “escapistas” no está apoyada por los datos. Quizá en vez de asumir que hay un defecto, y que reside con los fans, debemos preguntarnos por qué en el “mundo real” tanta gente inteligente y creativa quiere escapar. ¿Qué quiere decir eso sobre nuestra cultura?

El Steampunk junto con otras subculturas como Rennies, Burning Man, Permaculture, Neo-Tribalismo y similares culturas “límite” son lo que en conjunto describo como Nuevo Movimiento Romántico.

Debo comenzar con un conteo fenomenológico preliminar del Steampunk, resumiendo su historia, valores y precursores. Luego analizaré la plataforma ética del Steampunk y sus problemas antes de presentar conclusiones de cómo este nuevo Movimiento Romántico parece cubrir las aún discernibles necesidades para una nueva visión de la humanidad.

II) Steampunk: Una reseña fenomenológica preliminar

¿Qué es el Steampunk exactamente?

Esa no es una pregunta sencilla de responder. Ha sido muchas veces llamado un subgénero de ciencia ficción inspirado en el siglo XVIII, una cultura artística  “Hazlo tú mismo” e incluso un movimiento sociopolítico anticonsumismo inclinado a reinventar la cultura postmoderna. En realidad es todo eso y más.

El Steampunk es notorio por ser difícil de explicar, pues cabe bajo diferentes paraguas de la cultura de fans, pero ninguno puede declararlo propio por completo. Es una parte del fandom que se ha desbordado más allá de inspirar artes plásticas, tecnologías novel, música y experimentos en comunidades sostenibles y estilos de vida. Aunque el Steampunk es una parte de la cultura popular, ve con desdén la producción en masa de ostento y expectativa, mordiendo de una manera punk la mano que le alimenta.

La creciente llegada del Steampunk urge consideración especial, pues difiere de mucho del fandom en maneras muy remarcables. Su preocupación por la ecología y el reciclaje -como su inclinación “punk” al anticonsumismo y la autosuficiencia lo separan de expresiones comunes del fandom, lo que no quiere decir que no haya algunos otros grupos de individuos que están preocupados por la ecología en el fandom. Pero por lo general el fandom tiende a concentrarse en imágenes de consumo masivo, productos e íconos. Hay también en el Steampunk más preocupación por la comunidad. El acoso sexual y el bullying son firmemente rechazados, lo que no sucede en todas las áreas del fandom. Estas diferencias añaden peso a la afirmación de que el Steampunk puede tener las características de un completo movimiento social más allá del fandom.

En la creciente comunidad Steampunk, como en mucho del fandom, no hay una autoridad reconocida por todos ni estructura. Cada grupo, sea en línea o local, determina sus propios estándares y criterios, y todas las comunidades Steampunk comparten un valor común de tolerancia e inclusión, tendiendo a apoyar los esfuerzos creativos de todos, ya sean veteranos o novatos.

El Steampunk es altamente individualista, sus adeptos suelen crear sus propios personajes , trajes y eventos; y solo en algunas ocasiones recrean imágenes de los medios. Cada individuo es alentado a encontrar y afinar su propia y única expresión, utilizando objetos y dándoles un nuevo propósito en el arte. De esta manera no hay guías ni requerimientos que deben ser seguidos; al contrario la exploración y la experimentación son la regla general.

Algunos están atraídos por la falta de reglas del Steampunk, otros, fans de grupos de recreación histórica, tienen estrictas jerarquías o tienen “Traje-Nazis” que desprecian a aquellos que no cumplen con sus altos estándares de pureza. Como el Steampunk no está basado en un periodo de tiempo histórico o una pieza en particular de literatura o de los medios (como los Tudor de Inglaterra o El Señor de los Anillos o Star Wars) no tiene una estructura formal, no hay criterio para este tiempo de juicios.

La falta de estándares del Steampunk parecen anarquía para algunos, pero es experimentado para los fans como una licencia creativa sin restricciones. Representa tomar ambos, lo pasado y lo presente para crear un mejor futuro. Bajo la superficie del Steampunk, yace un profundo sentido de anhelo, con el potencial de impactar a una cultura más grande en muchas y beneficiosas maneras.

El Steampunk es en definitiva su propia estética, con sus propios estándares de belleza y valor. Es un matrimonio entre la atención de la era Victoriana en modales, belleza y forma con tecnología con un giro de funcionalidad y artesanía, con una firme base en comunidad y conciencia medioambientalista. Busca reconciliar una sensibilidad industrial con optimismo, belleza, imaginación, sostenibilidad e incluso capricho y humor, cosas que suelen faltarle al diseño postmoderno.

Los orígenes del Steampunk

“El Steampunk es único pues la cultura contra la que se rebela es una de ociosidad, egoísmo, falta de respeto y un tonto resentimiento contra cualquier cosa excepcional.”

-Michael Greenker en “Of Cogs and Culture: The Steampunk Renaissance”

El Steampunk representa la nostalgia por un tiempo que nunca fue. Los orígenes del Steampunk tienen sus raíces en el siglo diecinueve, con autores como Julio Verne, H.G. Wells y Mary Shelley, cada uno de ellos describieron fantásticas tecnologías de un tiempo antes de que la producción en masa hiciera el contenido de los hogares de todos prácticamente idéntico.

Este tipo de historia victoriana basada en la tecnología regresó a cuenta gotas desde los 1950s. Se estableció como subgénero a fines de los 1980s con el acuñamiento del nombre “Steampunk” por el autor K.W. Jeter. “Steam” se refiere a la era antes de que se expandiera el motor de combustión interna; y “Punk” implica una irreverencia por las convenciones históricas tradicionales.

El Steampunk se convirtió en un completo y entero movimiento estético “hazlo tú mismo” cuando llegó al festival Burning Man, en Black Rock City, Nevada.  Ahí un grupo de intrépidos “burners” crearon un campo temático, completo con arte, vehículos mutantes, trajes, y viviendas para el festival basados en un su forma de ficción favorita. Fue el marco ideal. El Steampunk se llenó de el ethos del festival, incluyendo un desdén por la cultura consumista, también el amor al arte, disfrazarse, una tosca autosuficiencia y por su puesto inclusividad.

Fue en Burning Man que los goggles se volvieron ubicuos, ya que la playa Black Rock es insoportable sin buena protección ocular durante las tormentas de polvo – sin mencionar lo bien que se ven. El Steampunk pronto se convirtió en un tema popular en otros festivales, y ahora se está metiendo en la conciencia del mainstream.

Impacto del internet en el crecimiento y expansión del Steampunk

En el pasado muchos movimientos incipientes han desaparecido o por falta de exposición a la población general o por alguna forma de exhaustación o desgaste por parte de sus fundadores. Ese no es el caso del Steampunk.

Blogs especializados, websites y foros lo mantienen con vida creando salidas para compartir arte, creación de trajes, juegos y eventos. Las redes sociales como Facebook, Tumblr, Pinterest e Imagur han contribuido poderosamente a extender la vida del Steampunk. También hay una proliferación de websites dedicados al Steampunk como brassgoggles.com en el Reino Unido, Aether Salon en Australia, theclockworkcentury.com en Nueva Orleans e incluso la Steampunk Illumination Society de Dallas-Fort Worth en Texas.

Estos sitios de moda Steampunk, sociales, y técnicos mantienen un gran interés en linea, con Google mostrando más de diecisiete millones de búsquedas de las palabras clave “Comunidad Steampunk”.

Para añadir al combustible de los motores Steampunk, en enero de 2013 IBM lanzó un Trendy Study (Estudio de tendencias), basado en el análisis de la actividad de internet. IBM reportó un gran incremento en comentarios en redes sociales sobre Steampunk, y consideró esto como amplia evidencia que predice un boom en la popularidad del Steampunk en la cultura popular mainstream. El autor y bloguero Steampunk Tee Morris recientemente dijo en una presentación en vivo que él cree que el Steampunk está a un paso de tener una gran explosión en el mainstream.

Influencias históricas del Steampunk

“Steampunk: Colonizando el pasado para poder soñar el futuro” – Profesor Calamity

El Steampunk recibe sus influencias de varios movimientos históricos incluyendo (pero no limitado a) el Craftman Movement (también conocido como el movimiento por las artes y manualidades) y el movimiento Pre-Rafaelita del siglo diecinueve e inicios del siglo veinte, también del movimiento Punk en música y tecnología de los 1980 y 1990s.

El Craftman Movement de la era Victoriana fue un contraataque a la Revolución Industrial. Preocupación por la sobre mecanización trajo un resurgencia del diseño “precapitalista” en diseño y cultura para la sociedad. (Obninski) como el Craftman Movement, el Steampunk prefiere artesanía de alta habilidad sobre productos comerciales hechos en fábricas y el rampante consumismo que lo impulsa. Mucho del arte y literatura del Stampunk es de naturaleza didáctica como los Pre-Rafaelitas provocando de manera intencional consideración y discusión sobre los problemas morales bajo el disfraz de ficción y arte históricos. (Tobin, 2006)

Los movimientos Craftman y Pre-Rafaelitas buscaban preservar y revivir antiguas y rurales puntos de vista, técnicas, formas de arte y tecnologías. Los Estados Unidos contribuyeron con su propia versión del movimiento Romántico, con los trabajos de los Trascendentalistas Americanos, incluyendo a Henry David Throreau, Ralph Waldon Emerson y Walt Whitman, todos promoviendo el autodescubrimiento y la simpleza de la vida de la mano de la naturaleza. Muchos Steampunks están tratando de encontrar su interpretación de este impulso , como el Professor J.S. GreyShade, del Grayshade Estates, un experimento Steampunk permacultural fuera de San Diego. [5]

El aspecto “Punk” del Steampunk inyecta una saludable dosis de anti-autoritarianismo, rechazo al patriarcado, acabar con definiciones y limitaciones impuestas por la cultura. Desafiantemente individualista, el movimiento Punk dio pie a varias expresiones que van desde música y  moda hasta tecnología con la llegada de los Cyberpunks quienes tomaron un gran gusto por hackear y reorganizar computadoras y aparatos eléctricos.

Fiel a sus raíces punk, el Steampunk con gusto disecta el pasado rescatando lo útil y bello, introduciendo metáfora en múltiples dimensiones y abriendo nuevos horizontes de significado, mientras desdeñan los valores suburbanos del mainstream.

La influencia de cada uno de estos movimientos artísticos y sociales es evidente en las expandidas manifestaciones del Steampunk – todo está ahí: El amor por lo hecho a mano, las bien diseñadas manifestaciones artísticas integradas en la vida diaria, el respeto por la expresión propia, la belleza y el trabajo, el amor por la tecnología y el desdén por las reglas y figuras autoritarias. El Steampunk se esfuerza por incluir elementos de ecología y permacultura, diversidad y construcción de comunidad.

III.) Un análisis de la base filosófica del Steampunk

Éticamente, el Steampunk es una combinación de Subjetivismo, Egoísmo, Relativismo Cultural y Virtudes Éticas. El énfasis en expresión propia y libertad para crear nuestras propias definiciones son fuertes ejemplos de Subjetivismo, con ayuda del Egoísmo, en el que el interés de uno mismo es la motivación máxima. El Relativismo Cultural es evidente en la inclusión radical, tanto como el alto respeto colocado en todas las formas de arte. Las Virtudes Éticas el ancestral modo griego de moral, se ve en la lucha por excelencia personal y una vida balanceada. Las Virtudes Éticas, Egoísmo, y Subjetivismo dentro del Steampunk abrazan el autodescubrimiento y desarrollo, mientras rechazan la reducción de los estándares al “más bajo común denominador”.

El Steampunk se opone al utilitarismo con su proclama de que “la necesidad de la mayoría pesa más que las necesidades de uno.” También se opone al capitalismo de explotación y al consumismo inconsciente. No es socialismo, por su insistencia empresarial en la autosuficiencia, la artesanía y el “hágalo usted mismo” sino que está centrado en la comunidad y apoya a los jóvenes, los débiles, los pobres además de ser refugio seguro para marginados sociales y otras subculturas de todo tipo.

El Steampunk tiende a ser de alguna manera indiferente a la religión, ya que ha encontrado un amplio espectro de creencias desde Ateísmo a Thelemitas de Crowley hasta Bautistas devotos en eventos Steampunk. El Steampunk tolera creencias monoteístas, pues sus valores de Relativismo Cultural / Inclusión Radical demandan respeto para todos. Sin embargo, hay algunos Cristianos que se oponen al Steampunk.

La cosmología del Steampunk es una nébula como todo lo demás sobre él, por tanto hay mucho espacio para gran variedad de creencias, incluso algunas en conflicto. Las formas sociales victorianas del Steampunk como “duelos de té” proveen medios bien definidos de expresarse y de resolver diferencias en civilizadas/ritualizadas maneras. El uso del Steampunk de virtudes tradicionales como el honor, la excelencia, buenos modales y autosuficiencia, son atractivos para gente de todo tipo.

Una de las cosas en las que todos los Steampunks parecen estar de acuerdo es en que la cultura mainstream y el status quo son insostenibles e indeseables en muchos aspectos. Muchos Steampunks están conscientemente reduciendo sus estándares de vida a sus medios económicos, reparando, “haciendo ellos mismos”, creando, reusando y reciclando cuando sea posible.

El lado oscuro del Steampunk

La idealización de la era victoriana a muchos les parece moralmente problemática, pues fue un tiempo de inequidad y sufrimiento. Patriarcado, elitismo, misoginia, explotación infantil, esclavitud y la colonización imperial (todo dentro de los males del racismo, explotación del medioambiente y la injusticia que vinieron con ello) eran la norma. Esto ha llevado a cargos como “adoración del imperio” y esconder los males de la historia bajo la alfombra.

El siglo diecinueve fue un tiempo de mucha avaricia y falta de empatía hacia el débil y el pobre, tan bien documentada en los trabajos de Charles Dickens y Mark Twain la explotación británica de India y China, y la esclavitud de los Estados Unidos son algunos de los más oscuros ejemplos en la historia de la humanidad. No es de sorprender que el Steampunk sea más popular en las que fueron las colonias británicas, y casi nada en Asia y entre gente de color. (Google)

La comunidad Steampunk está al tanto de esta herencia, y se esfuerza mucho en ser inclusiva y acogedora. La ficción Steampunk emerge desafiando el sexismo institucionalizado, el racismo y la explotación (como en el trabajo de Cherie Priest), pero aún es una sombra de lo que el Steampunk debe eliminar por completo.

La represión sexual de la era victoriana es otra área problemática. El Steampunk firmemente rechaza el chovinismo Victoriano, en favor de la inclusividad y el respeto por todos, sin importar su sexo, género, raza u orientación sexsual. La atmósfera casual de acoso sexual endémica de muchas convenciones y eventos de fans está expresamente prohibido en los eventos Steampunk. Muchos eventos Steampunk publican políticas explícitas, enfatizando la amabilidad y los buenos modales de la era, sin tolerancia por el racismo, sexismo, y la discriminación de cualquier forma.

Algunos mantienen que a pesar de que señalen lo contrario, el Steampunk es culpable de explotación sexual. Hay mucha cantidad de  material sexista y pornografía en línea  inspirada en el Steampunk, y para algunos Steampunk es sinónimo de desviación sexual a vapor. Mientras puede que algo de explotación sexual exista en algún lugar del Steampunk, esto no es consistente con los valores Steampunk. Muchas modelos steampunk hacen sus propias sesiones y escenarios fotográficos y suben las fotos al internet ellas mismas, o con ayuda de amigos voluntarios y no por órdenes de otros.

Como el festival Burning Man, el Steampunk promueve la experimentación sexual y la autoexpresión. Sin embargo en eventos públicos la amabilidad y los modales son la norma. Muchos eventos Steampunk son para toda la familia como OctopodiCon en Oklahoma en el que se instauró todo un programa de educación en ciencias para niños y adolescentes. Los eventos para adultos son usualmente nocturnos.

Es más, en el Steampunk como en otras formas de cosplay, las mujeres suelen sobrepasar en número a los hombres. Las mujeres mandan en el cosplay. (Greenshaw)

Algunos dicen que esto es “picotear” lo que les conviene de la era victoriana -escogiendo solo lo que les gusta e ignorando el resto. El Steampunk está orgulloso de su eclecticismo y su habilidad de escoger los elementos deseables de todos los puntos de vista, mientras descarta las partes dañinas, limitantes y feas tanto como sea posible.

Los críticos dicen que esto es lo que hace al movimiento hipócrita e inconsistente. Pero los proponentes del Steampunk insisten en que no están interesados en recrear el pasado sino que desean trascender en tiempo y cultura con una nueva creación.

IV.) Steampunk como indicador de un cambio de paradigma: El nuevo movimiento romántico

“El crecimiento y desarrollo del carácter cultural del siglo XXI estará muy influenciado por el movimiento Steampunk, como lo estará su carácter filosófico profundo. Quizá regresemos a un sentido más formal de etiqueta y norma social. Quizá nuestra interacción día a día volverá a tener ese sentido del honor y respeto que recientemente ha estado perdiendo. Quizá encontremos soluciones a nuestros problemas con el clima y la energía con una reconsideración del poder mecánico. El vapor no es simplemente carbón por supuesto, de hecho, un calentador solar es en esencia diseño Steampunk. Solo hay que hacerlo lucir suficientemente bien para ponerlo en el techo para que todos lo vean.” -Michael Greenker

Como mencioné antes, el cosplay en todas sus formas puede ser tomado como sinónimo de desamor cultural. Asumir la apariencia de tu superheroína o personaje de anime favorito provee más satisfacción que el pesar diario de la vida “mundana”. El mundo ordinario no es suficientemente gratificante para aquellos atraídos al fandom o al Steampunk.

Ésta extendida insatisfacción de los trabajadores, la cual ha sido reportada tan alta como dos tercios de todos los empleados, no presagia buenos augurios para el régimen actual. (Schwartz and Porath 2014) Hay muchos otros indicadores de que nuestra cultura está en crisis, enumerarlos va más allá del alcance  de este artículo

Para nombrar algunas: Todos estamos trabajando por mucho menos poder adquisitivo. En los Estados Unidos, hemos bajado nuestros estándares de vida, perdido movilidad social, perdido el orgullo individual en el trabajo[6], veneno en nuestra comida (GMO, pesticidas, aguada de baja calidad, abuso de los antibióticos, etc), crecimiento de la disparidad en la riqueza, degradación del medioambiente, el colapso de la familia tradicional y las estructuras sociales, el alto porcentaje en la población penal mundial. Y la lista sigue y sigue… No es de sorprender que la gente inteligente y creativa esté buscando otros medios de expresión y satisfacción.

Mientras el cosplay ofrece una válvula para liberar la presión, el Steampunk tiene el potencial de ir más lejos, impactando no solo la cultura popular sino también inspirando una nueva orientación para el mundo. Alimentándose del conocimiento y valores de una era pasada, combinado con la tecnología y el entendimiento sociológico actuales, el Steampunk ofrece la visión de un posible futuro lleno de belleza y nuevas tecnologías, en contraste con la triste postapocalíptica corporatocracia.

Viendo al pasado para crear el futuro

Las culturas en crisis suelen mirar a eras pasadas en busca de inspiración. Hay muchos ejemplos de culturas que han encontrado inspiración y un sentido de inspiración en sus ancestros.

Durante la edad media, específicamente en Inglaterra y Francia, el Amor Cortés y la Leyenda Arturiana fueron popularizadas por las cortes reales de Eleanor de Aquitania y su hija Marie de Champaña, en el despertar de las cruzadas y el shock cultural del primer contacto con la cultura Arábica. El rey Arturo, Camelot y los Caballeros de la Mesa Redonda – una era legendaria que siguió a poco tiempo de la caída de Roma – inspiró a los trovadores, autores y artistas.

El renacimiento nació del caos y la disolución del pragmatismo feudal de la edad media luego de la Peste Negra. Europa de nuevo tomaba inspiración de las ideas y técnicas redescubiertas de las culturas clásicas de Atenas y Roma. El renacimiento italiano incitó una nueva visión de la humanidad y nuestro lugar en el cosmo alimentándose de la sabiduría, valores y expresiones creativas del pasado. El renacimiento humanista fue el escenario para nuestra sociedad de materialismo científico que hoy está en declive.

El materialismo científico sostiene que la materia física, como la describen los métodos de la ciencia es la frontera final del valor real. Como sociedad científica materialista cosas no cuantificables como el arte y la belleza no son reconocidos como de gran valor en las eras pasadas. La economía y la estadística son dominantes en muchos sectores, pues son más fáciles de seguir y medir que las cosas intangibles como la felicidad y el autodescubrimiento.

El materialismo científico se ha enfocado en el progreso industrial y tecnológico, el resultado ha sido un incremento en la población debido a los avances en medicina y producción de alimentos. Esto promueve la creencia de que la ciencia es la mejor solución a todos los problemas de la vida humana. Si tienes un dolor de cabeza, toma una pastilla. Si estás enfermo, los doctores no dudarán hacerte las pruebas que cubra tu seguro y el tratamiento para ponerte de nuevo en pie y de vuelta al trabajo.

La ciencia niega la existencia de la vida después de la muerte y de deidades ya que no se pueden probar de manera empírica. Aunque los individuos pueden tener sus propias creencias religiosas, no hay una religión dominante en nuestra cultura, como así lo fue en la Europa medieval. Sin un consenso religioso, el Materialismo entra como el más bajo común denominador y llena el espacio como el sistema de creencias general. Por más de ciento cincuenta años, la ciencia ha sido puesta al servicio del materialismo, el consumismo y las fuerzas del mercado.

Como muchos otros antes, los Steampunks ven a la historia como inspiración para lidiar con la crisis cultural. La filosofía Steampunk ha sido caracterizada como “post-nihilista”, pues se rehúsa a adherirse a la visión distópica del futuro encontradas en la mayoría de los trabajos de ciencia ficción popular (por ejemplo Los juegos del hambre), mientras aún reconoce la desintegración de los valores  tradicionales en medio del caos postmodernista y el mundo que se derrumba [7](Cross).

El steampunk es sin arrepentimientos optimista, tomando sentido del reto presentado por un mundo que se encuentra entre el totalitarismo capitalista y la anarquía total. El steampunk asume que la vida tiene sentido y propósito (funcionalmente, si la fe es teísta o no no es importante) por tanto evita mucho del malestar en otros grupos.

Para muchos Steampunks, la era victoriana representa un tiempo tecnológico antes de que nuestra cultura se volcara en tecnología basada en petróleo. Antes de que Edison y Ford pusieran al mercado contra la pared y crearan el molde para futuros industrialistas. Era una era el que parecía que cualquier cosa era posible, con la falta de reglas e instituciones regulatorias que prometían experimentación y descubrimientos ilimitados.

La verdadera era Victoriana histórica fue el triunfo del materialismo científico, con Charles Darwin revolucionando la visión de la sociedad sobre la humanidad y sus orígenes. Es también en este periodo de la famosa declaración de Friedrich Nietzsche “Dios ha muerto” pues ya teníamos a las demandas y prácticas de la religión como centro de nuestra cultura. [8] Los negocios, la ciencia y la economía han tomado los roles que tradicionalmente pertenecían a la religión, convirtiendo a Dios en redundante e innecesario excepto como una muleta emocional a vista de muchos. Durante este tiempo, Freud rebuscó en las profundidades de la psique humana descubrimiento los secretos de la mente inconsciente (los cuales luego serían usados por su sobrino Edwards Bernays con efectos devastadores).

Todo lo viejo es nuevo de nuevo

Dos observadores perspicaces de la condición humana, desde muy diferentes puntos de vistas son el etnobotánico e ícono contracultural Terence McKenna y el genetista de vanguardia y fundador de el campo emergente de la epigenética Bruce Lipton. Ambos predijeron que el paradigma del materialismo científico cambiaría hacia una resurgencia de lo que es conocido como animismo o paradigma arcaico, en el que la materia se ve como contenedor de un aspecto de la conciencia y por tanto merece respeto. Algunos quizá reconozcan este punto de vista que sostienen por los nativos americanos y otras culturas aborígenes antes de la cristianización.

Este nuevo, pero aún no llamado paradigma podría combinar nuestro nuevo amor a la tecnología con un amor y conexión por la naturaleza. En vez de una visión materialista científica en el que la naturaleza debe ser domada, sometida y explotada, el Steampunk trata de cooperar con la naturaleza sin recurrir a prácticas artificiales y dañinas cuando sea posible. Este ethos verde, de reusar, de volver a dar propósito, es muy práctico para un mundo con recursos en declive. El énfasis en lo hecho a mano refuta la rampante cultura del consumismo.

El punto de vista animista está también marcado por tribalismo y un énfasis en lo bueno de la comunidad en perpetuidad, no solo enfocarse en ganancias a corto plazo como en el materialismo científico que conocemos bien. El Steampunk comparte una afinidad con el shamanismo y el neotribalismo mediante su autoexpresión creativa y su política de inclusión radical. Hay espacio para cada tipo de creencia bajo el parasol del Steampunk, donde la autoexploración y el autoconocimiento son considerados bondades inalteradas.

Como un nuevo Movimiento Romántico, el Steampunk trata de evadir los callejones sin salida y trampas de lo posmoderno, la cultura post facto, en lugar de ello trata de buscar un camino no tomado, el camino de la hechura, la belleza en la tecnología, la creatividad, sostenibilidad y la inclusión. El Steampunk ha encontrado amplia aceptación por su elusividad y su inclusividad. El Steampunk desafía la clasificación y las etiquetas, permitiendo expresiones sobre estereotipos, mientras sigue fiel a sus  valores. El Steampunk tiene mucho atractivo en un mundo preocupado por la mediocridad del día a día, fealdad pragmática y malos modales, y como tal revive el paradigma romántico para una nueva era, apuntando el camino hacia un futuro más optimista e imaginativo.

IV) Objeciones y respuestas

1) El steampunk como movimiento no es más que una fantasía escapista/estética vacía o peor, un signo de problemas psicológico-emocionales.

Respuesta: Aunque hay algo de “esconderse” en el Stemapunk, hay un fuerte elemento que busca encargarse del “Malestar de la modernidad” (Taylor y Weber en Taylor, 1991) mediante la creación de una nueva base para comunidad no basada en lo accidental del nacimiento, lugar, o creencia religiosa. El internet es crucial en permitir la formación de estos grupos.

Pero como dijo Krishnamurti “Estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma no es medida de salud mental”.  Negarse a ajustarse a estándares de una sociedad enferma es una indicación de salud mental. El estudio sobre cosplay de los psicólogos Letamendi y Rosenberg no han revelado que exista una subyacente disfunción o problemas mentales. (Grenshaw) Aunque este estudio no se enfocó en steampunks específicamente, la observación casual sugiere las mismas motivaciones y estado mental.

2) Es steampunk es un ejercicio de autoindulgencia y egoísmo.

Respuesta: Si, hay egoísmo (actuar por el interés propio) en el Steampunk, pero ¿dónde no lo hay en cualquier grupo social o movimiento? El capitalismo fue fundado bajo la premisa de que diferentes individuos actuando por su propio interés armonizarían y llegarían a un balance entre sí para crear un libre mercado con suficientes opciones para satisfacer las necesidades de todos. El capitalismo clientelista corporativo tiende al totalitarismo, como lo vemos desarrollarse actualmente en las naciones de occidente. El steampunk rechaza esta forma de fascismo progresivo y busca regresar al verdadero emprendimiento, la comunidad al servicio y honra de la artesanía, como estos son vistos como una manera individual de interés propio. Como los padres fundadores de EE.UU. los Steampunks están unidos y comparten el valor de responsabilidad individual y potencial pero con tecnología más cool.

3) El Steampunk es sólo otra moda.

Respuesta: El steampunk ha sido declarado muerto varias veces, pero se ha rehusado a desaparecer. Hasta ahora el steampunk se ha mantenido en el poder mientras el interés sigue creciendo. (IBM 2013 Trend Forecast, Google Trends). El potencial del Steampunk está sólo empezando a ser explorado y aprovechado.

Muchas de las personas que fueron atraídas por el Steampunk en sus inicios han experimentado un cansancio y han renegado del Steampunk, solo para regresar luego de un hiato por sus valores, comunidad y estilo de vida más atractivos que las alternativas.

Pero, por supuesto solo el futuro dirá si esta predicción es acertada.

4) Estos fundamentos filosóficos del Steampunk no son indicativos de lo que la persona promedio atraída a los corsets, goggles y engranes cree.

Respuesta: La mayoría de los devotos del Steampunk están muy al tanto de los asuntos éticos y filosóficos de nuestro tiempo, y son atraídos precisamente por los valores y puntos de vista del Steampunk. Si embargo, si el movimiento entra al mainstream, como está predicho que lo hará, entonces sí mucha gente se “subirá al carro” sin considerar las implicaciones profundas. Pero eso no negará el impacto en los valores y la inclusividad radical, la autoexpresión creativa y la autosuficiencia. Y en el tiempo esos valores podrían convertirse en la norma más que en una tendencia.

5) Si el Steampunk entra en el mainstream, la cultura del consumismo lo tomará y negará todos sus valores e intenciones.

Respuesta: El más grande reto del Steampunk en adelante es evitar verse atrapado por las mismas fuerzas a las que busca rechazar. El mercado masivo del Steampunk crece rápidamente con modas inspiradas en Steampunk y accesorios que ya están en venta en Walmart y Target, y se predice que hay más en camino. (Reporte IBM trends).

Algunos de los adherentes más hardcore del movimiento sienten que se está trivializando por el modo “sólo pega unos engranes y ponte goggles”. Ven a la producción en masa de objetos Steampunk como la antítesis de la mentalidad de Artesano, incluso si está permite más inclusividad y diversidad. (“El corazón dividido del Steampunk agrario” Greystone Estate)

Si el Steampunk puede preservar su valores de  “Hazlo tú mismo”, creatividad, reciclar-reusar y comunidad, sin venderse a las fuerzas materialistas que se le oponen, entonces se vislumbraría posible que este podría proveer de una base ética, motivación e innovación que se requieren para reforzar a nuestra sociedad ante el colapso bajo el peso de los recursos en declive y la creciente disparidad de salarios. Sin embargo, si el Steampunk (y por extensión el movimiento del Nuevo Romanticismo) son degenerados por las fuerzas del mercado, la trayectoria futura de la cultura occidental no se ve muy prometedora.

Solo mediante una nueva infusión de inspiración y visión encontraremos las respuestas para trascender muchos problemas y dilemas que afrontamos en la primera parte del siglo XXI. El Steampunk y otros grupos Neo Románticos ofrecen la posibilidad de una nueva visión social entre anarquía y tiranía en nuestra era post democrática.

[1] Los cuatro paradigmas fundamentales del desarrollo humano son: Animismo, politeísmo, monoteísmo y materialismo científico. El materialismo científico llegó con el nacimiento de la revolución industrial, y tiende a requerir que todos los asuntos cumplan con los estándares de la ciencia de evidencia, cuantificación y replicación. Lipton y Bhaerman (2008)

[2] Reporte IBM trends (de tendencias), Google Analytics Data

[3] Estudios psicológicos preliminares del cosplay han mostrado que los cosplayers son individuos generalmente normales, con empleos regulares e individuos funcionales. Rosenberg y Letamendi, 2013.

[4] Comunicado de prensa de IBM, enero 20 de 2013

[5] Greyshadeestate.com

[6] Marx (1978) habló tendido sobre la separación de la labor del producto de la labor. Y en un reciente reporte de Forbes, 65% de los empleados de Estados Unidos han reportado no estar satisfechos con el trabajo.

Concurso de cuentos retrofuturistas Steampunk Perú 2017

Convocatoria concurso de cuentos retrofuturistas Steampunk Perú 2017.

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Convocatoria:
Steampunk Perú convoca a personas de nacionalidad peruana o residentes en el Perú a su segundo concurso de cuentos retrofuturistas.

Participación:

Los retrofuturismos permitidos son Atompunk, Dieselpunk, Decopunk, Steampunk, Steamgoth, Gaslamp fantasy y Clockpunk.

Los trabajos deben tener un mínimo de 2000 y un máximo de 2500 palabras. Los trabajos deben ser originales, inéditos, no deben haberse publicado antes ni durante el concurso en ningún otro medio.

Los trabajos se recibirán hasta el 15 de agosto de 2017. Deben ser enviados a steampunkperu@gmail.com

El jurado sera conformado por:

Mike Lazo
Fundador de Steampunk Perú

Zlatko Pérez-Luna
Cofundador y editor de Editora Vuk SAC

César Santiváñez
Escritor y guionista. Coordinador académico de las carreras de Animación Digital y Diseño de Videojuegos en Toulouse Lautrec.

Premios:
$100 (USD) en efectivo.
Más premios a anunciarse próximamente posiblemente.*

De la propiedad de los trabajos:
Los participantes conservarán la propiedad de los originales de la totalidad de los trabajos.
Los participantes no podrán modificar los trabajos premiados con el fin de presentarlos a otros concursos de historietas, sean o no organizados por Steampunk Perú.

De la propiedad intelectual:
Los participantes conservarán la titularidad exclusiva de los derechos de autor sobre los trabajos presentados al Concurso de cuentos retrofuturistas Steampunk Perú y, asimismo, autorizan a Steampunk Perú, en su calidad de entidad organizadora, para que pueda publicar, editar, reproducir, traducir, comunicar al público, distribuir y poner a disposición, dichos trabajos de forma impresa, por medios electrónicos (como en CD-ROM y en bases de datos, propias o de terceros), y a través de páginas electrónicas, las veces que considere necesarias, de forma exclusiva durante el plazo de dos años contados desde la fecha de la publicación de los resultados del concurso, libre de regalías, a condición de que se mencione el nombre de estos en calidad de autores de las respectivas obras.

* Si deseas donar premios o donar dinero para el premio envíanos un mesaje por nuestra página de facebook

Concurso de cuentos retrofuturistas – 1er Puesto – Soldados – por Jim Rodríguez

Añoro saborear el humo del tabaco, conducirlo a través de mi cuerpo y deslizarlo al exterior disipándose ante mis ojos, simulando el estallido de la pólvora que inicia la travesía de la muerte hasta culminar en un charco de sangre y olor de carne quemada. Un crudo recuerdo solo para aquellos que han vuelto de la guerra y mantienen la cordura para revivirlo. No estoy impedido de encender uno, pero ya no encuentro el placer de disfrutarlo desde que vengo por ellos.

Hace frío aquí afuera, solo queda esperarlo. Me vio llegar por el muelle, reconociéndome enseguida, por un breve momento vigiló mis pasos y cambió de rumbo. Sabe el motivo de mi presencia, tiene que asumir las consecuencias del acto que cometió, sin duda en ese bar desea vivir sus últimos momentos de vida saboreando un buen trago mientras las chimeneas, sin descanso, delatan el continuo golpeteo de los martillos del progreso.

Fue difícil aceptar cómo algunos soldados no asimilaron su regreso, por más que intentaron reintegrase fueron presos de la locura y la llevaron hasta el extremo de asesinar a inocentes. Hallaron en el sufrimiento ajeno la única vía para seguir bañados en sangre, peleando por una guerra imaginaria, hasta que una bala perfore su cabeza, y así, escaparán de esta realidad, manteniéndose a salvo, porque aquí solo hay el amargo reflejo de lo que ahora somos… máquinas.

Los filtros en mi nariz me dificultan el poder respirar, producen más molestia que la instalada en mi boca. Mis piernas ya están acostumbradas al peso adicional del acero que llevo. Los primeros diseños tenían válvulas que se accionaban con la presión interna, al final, tuvieron una extraordinaria idea, la de recircular el vapor para que saliera por los tubos que envuelven mi columna, de lo contrario hubiese parecido un maldito dragón de las antiguas leyendas. Todos saben lo que nos hicieron, los periódicos ocultaron la crudeza de las múltiples cirugías, a su manera describieron el proceso, aunque en esas hojas escritas no se refleja el dolor de tan macabro experimento. Dejamos de ser hombres y nacimos como monstruos de carne y acero, carbón y vapor, y sobre todo, escuchando en el silencio de nuestros sentidos el movimiento del pistón reemplazando al latido que Dios nos dio.

El pueblo gritando nuestros nombres al llegar, cansados y agonizantes, describía el entusiasmo por recibir a sus héroes. Para toda la nación era admirable que nuestro batallón, conformado por solo cien hombres, ganara la guerra. Sus muestras de ánimo y devoción fueron un agradecimiento por nuestro sacrificio a cambio de su bienestar y la derrota del enemigo burlando las reglas del juego macabro del combate; aunque el gobierno nos salvó, igualmente estamos condenados a muerte. La única forma de ocultar su falso interés por nuestro porvenir fue darnos estos corazones y pulmones mecánicos para reparar el daño provocado por las bombas experimentales que al caer dispersaban un material que era encendido por el mecanismo de detonación, el gas que se originaba de la explosión afectó nuestros órganos internos. “Los hemos salvado” dijeron los embaucadores, quienes ordenaron que nos coloquen los pistones, engranajes, rodajes y la estructura que reemplazaría nuestros órganos dañados. Para fabricar las piezas usaron un carbón recién descubierto que le daba al acero, unas propiedades únicas permitiendo que el cuerpo no lo rechace.

Como éramos pocos, no les preocupó que en algún momento fuera difícil, sino imposible, encontrar más de ese tipo único de carbón. Fuimos un experimento exitoso, ahora somos héroes de la guerra, sobrevivientes, su orgullo; pero cuando quebrantas la ley, dejas de ser como ellos, te conviertes en el enemigo, y rompes su ilusión ganando su desprecio. Te ignoran… te olvidan.

Mis dedos sujetando el arma se congelan mientras mi pecho vibra al compás del movimiento de las piezas mecánicas rodeadas por mis costillas, el calor que produce este revolucionario ingenio no llega hasta mis manos. Es una lástima, al menos funciona bien.

Lo veo salir, es el momento.

Al estar frente a él levanto mi arma y apunto a su cabeza, en sus ojos solo hay resignación. Parpadeo mientras pronuncio las palabras que él espera: “lo siento amigo, ejecuto tu sentencia”, esa frase dispersada por el frío viento que roza nuestros rostros es suficiente para que sonría. Se saca el sobrero dejándolo caer, luego enciende un cigarro. No disparo, quiero darle un momento más de vida; al percatarse que no lo interrumpo esboza una sonrisa, aspira, una y otra vez. Al terminar levanta la cabeza y solo dice una corta frase: “busca al creador y sabrás la verdad”. Una vez en el suelo y ante la mirada atónita de las personas que han salido del bar, envuelvo su cuerpo y lo preparo para partir.

El dirigible es útil, pero peligroso. Aún no perfeccionan las hélices verticales, la última vez destruyeron la torre de control aduanero. Prefiero subirme al barco cuyas gigantes paletas en movimiento siempre me cautivaron, es un día más de viaje, pero qué importa, podrán esperar por el equipo. Al llegar, entrego su cuerpo y firmo los papeles.

Las palabras de mi antiguo compañero de batalla antes de morir, han sido suficientes para provocar mi curiosidad, debo saber a qué se refería. La única forma de saber acerca del creador, que hizo posible que sigamos viviendo, era buscar en la oficina principal el archivo donde debía figurar su última ubicación. Tuve que esperar hasta la noche para ingresar por el sistema de refracción solar, las ventanas que en el día proporcionaban la luz al complejo eran desplazadas por otras al caer el atardecer, permitiendo mantener adecuadamente la temperatura interior. Durante toda la noche escudriñé entre cajones con información confidencial, al fin, pude encontrar los datos que buscaba, además de su nombre, el lugar de su ubicación.

Tras viajar dos horas fuera de la ciudad llego a las villas, donde están las casas de descanso que poseen los altos mandos del gobierno. Después de estacionarme al frente de la casa llego hasta la puerta principal. Nadie responde a mi llamado, camino alrededor y encuentro la puerta trasera abierta. Saco mi arma y recorro todas las habitaciones encontrando en una al creador quien dormía plácidamente. Lo despierto y mira mi rostro, sus ojos quietos y su rostro impasible me confunden, el cañón de mi arma apunta a su cabeza y no hay ninguna respuesta emocional. He visto esa misma expresión antes en aquellos soldados que invadidos por el miedo pierden la esperanza de vivir y esperan con ansias que una bala acabe con su sufrimiento. Ante mis preguntas contesta sin inmutarse:

“El acero que fue usado para fabricar la máquina que llevas dentro de tu pecho es el único que no es rechazado por el cuerpo humano, lo asimila. No hay otro que pueda reemplazarlo, sin embargo, para construir nuevos brazos y piernas mecánicos, se puede usar otro tipo de acero porque estos miembros sustitutos son externos y se acoplan a los músculos mediante inserciones que activan las células desde los mecanismos instalados en el bíceps y en la pantorrilla. Así, no es tomado como un cuerpo extraño y acepta que se acople al hueso.

Tras aparecer una rara enfermedad que se expandió por la ciudad, descubrieron que afectaba al sistema respiratorio de los infectados, los médicos buscaron la forma de salvarlos, y lo único que podría arrebatarlos de los brazos de la muerte era reemplazar los órganos afectados por la misma máquina que les permitía a ustedes seguir viviendo. El nuevo presidente había instaurado una política armamentista que prevalecía a las necesidades del pueblo, mostrando interés por aquello que lo favorecía, manteniéndose impasible ante la muerte de numerosos trabajadores por este nuevo mal que aquejaba a la capital. Solo mostró interés cuando la enfermedad atacó a unos acaudalados socios financieros; decidieron ayudar a todos aquellos que aportaban su dinero y fábricas para financiarlos, solo ellos merecían una oportunidad, por eso ordenaron matarlos a todos ustedes para quitarles sus equipos e insertarlos en esos inescrupulosos, salvándolos. A los pobres, les negaron la oportunidad de seguir viviendo, terminaron sus días en las fábricas cargando el carbón, no pudieron darse el lujo de esperar el fin postrados en una cama. Necesitaban todo el salario que pudiesen conseguir para que su familia sobreviva, ellos ya no importaban.

Cada vez que traías a uno de los tuyos, tomaban su cuerpo y extraían con cuidado la máquina con las mangueras, tubos, filtros y demás piezas; los limpiaban y les hacían su respectivo mantenimiento.

Los hombres rebosantes de dinero esperaban impacientes que les coloquen el equipo. Recuerdo que se retorcieron de asco cuando supieron que eran de soldados, pagaron por diversas expediciones buscando el mismo carbón, deseaban encontrar un yacimiento que tenga lo suficiente para construir equipos nuevos e inmaculados, no lo hallaron, de hacerlo no habría necesidad de matarlos. Se resignaron, ya no les importaba respirar el vapor del carbón con tal de vivir unos minutos más y disfrutar de su fortuna.

Al principio pretendieron matarlos sin dar ninguna explicación, hacerlo implicaría que el pueblo se indigne al pretender quitarles a sus héroes. Se sentían protegidos por ustedes, una acción que no esperan del gobierno pero si de uno como ellos.

Para continuar con sus planes idearon una estrategia, una vil argucia que haría que los héroes sean vistos como demonios, culparlos de crímenes tan horrendos que las personas no cuestionen su desprecio, así podrían ser eliminados sin reclamos. Escogieron primero a aquellos que perdieron la cordura, no osarían contradecir lo que su mente creía era real, pensando ser culpables y torturados por el remordimiento, aceptarían la ejecución. Pero en algún momento alguien se daría cuenta del engaño y por eso estas aquí.

Cuando el ejecutor que contrataron murió a manos del primer soldado de la lista, entonces, supieron que necesitaban enviar a uno que los conozca, que sepa cómo piensan, cómo reaccionan. Te buscaron, tú eras su comandante. Habías mantenido su integridad en combate y cuando te dijeron que si no aceptabas mandarían mercenarios, decidiste mantener su honor. No deseabas que esa escoria sea lo último que vieran, aceptaste darles la oportunidad de ver a un amigo apretar el gatillo, de saber que le importaban a alguien, al hombre que los dirigió y ayudó a ser por un momento inmortales.

Están preparando una invasión al país vecino, en unos meses tendrán un gran ejército dispuesto a morir por su ambición, jóvenes que irán a la guerra para que otros se enriquezcan. Ustedes fueron los que hicieron realidad que aquellos desdichados se enlisten, ustedes fueron su emblema de patriotismo; más vale un héroe vivo y adorado que uno muerto y olvidado.  Ya no me necesitan, me negué a crear armamento más destructivo, pero otros ya las producen para ellos, esta vez no habrá soldados heridos que vuelvan y sean una nueva carga, vendrán en cajas.”   

Termina su relato, su rostro muestra mucha tristeza. Ahora lo sé, me usaron como a él, como a todos. Pronto vendrán por mí, ya no es un acto de honor, es una cacería. Maldigo el engaño al que me sometieron, fui parte de un gobierno que sacrifica a sus héroes y a su pueblo mediante oscuros planes. Sobreviví por un motivo: la oportunidad de pelear una verdadera guerra por aquellos que realmente la merecen. Debo buscar a mis compañeros, mis soldados, mis amigos… mis guerreros.

Mantengo el dedo en el gatillo, sé que el creador desea morir y yo me opongo. Podemos encontrar la forma de reparar el daño, darle un sentido a nuestras vidas. Empezamos a diseñar nuestro plan…  

Encontré al resto de mi batallón y estos meses hemos luchado logrando avanzar lo necesario, siendo solo diecinueve, conseguimos derrotar a los carros artillados que enviaron para vencernos. Aún recuerdo aquellas espirales de fuego que usaron en la guerra, un mecanismo giratorio que tenía numerosas toberas que lanzaba el fuego una vez activado, quemando un gran número de soldados enemigos, ahogando sus gritos en medio de una nube de carbón y carne calcinada. Sentimos otra vez el endiablado olor de la muerte, al menos el ruido de la batalla nos distrae del sonido de nuestras piezas en movimiento. Hemos jurado acabar con aquel que firmó nuestra salvación y luego nuestra sentencia para vender nuestras vidas por poder. Este complejo militar no es tan difícil de vencer, sus sistemas de seguridad mecánicos, ruedas dentadas y proyectiles disparados con ejes rotativos, van mermando nuestra fuerza, a diferencia de nuestra ira, que aumenta cada minuto. El creador logró, tras cada combate, reemplazar nuestros miembros orgánicos por otros mecánicos accionados por un nuevo tipo de carbón procesado y piezas extraídas de los equipos que les quitamos a los acaudalados. La revolución continúa al ritmo del movimiento de nuestros pistones, mientras nuestras armas esperan ser nuevamente accionadas por nuestras manos que terminan en fuertes dedos de acero aceitado.

Es el momento que esperábamos todos, quedamos seis del batallón que volvió de la guerra para ser un símbolo del pueblo, ese mismo pueblo que ahora, armado y hambriento nos sigue dispuesto a luchar con nosotros por la ansiada libertad. Temo que muchos de esos pobres morirán, sus cuerpos orgánicos se destrozan bajo el fuego enemigo. Me levanto y avanzo hacia el último lugar que protege al gobierno corrupto, mis pesadas piernas despedazan los escombros. Ellos miran mi nueva piel, acero tras acero, mi armadura que cubre al soldado como un caballero.

Levanto el brazo sujetando mi arma, es la señal. Todos corren a enfrentar al poder opresor, luchan a nuestro lado, como yo… son soldados.

Concurso de cuentos retrofuturistas – 2do Puesto – La despedida – por Galled Stada

Este episodio me sucedió justo antes de iniciar los viajes en el tiempo con la máquina que había birlado al viejo chiflado, todo gracias al rumor que se había propagado debido a aquella reunión convocada por él hacía ya varias semanas. Era el año 5485 y era mi despedida. Le había informado a mis camaradas que mis días de aventuras habían terminado y me iba fuera (aunque no decía exactamente a dónde) para continuar con proyectos personales.

La reunión era en el cabaret Le Chat Metalliqué. El establecimiento estaba abarrotado, con gente demasiado bebida, un cantante que gritaba groserías y el pianista embriagado durmiendo de lado. Ciertamente no era el lugar más recomendable para ningún caballero decente, pero eso era lo que menos se podría decir de nuestra compañía. Estaba toda la banda: John Fox, no había damisela que se escapara de su sagaz labia y era el piloto de nuestra nave; los hermanos Jonas y Julián Madrid, el primero estafador de primera en juegos de billar y el segundo el más salvaje de los delincuentes que podía alguna vez yo conocido; Jan Jumbo, el más respetado en el mundo del hampa y conocido por sus gustos libidinosos y descarados; y por último Alec Perro Loco Moodlio, dueño del local, de unas maneras de enamorar dignas de libros del siglo pasado, de los guantes para disparar garfios, pistolas de presión y nuestra nave que simulaba ser un simple carruaje tirados por caballos metálicos cubiertos de piel.

Todos los artilugios estaban sobre la mesa, mientras le rendíamos pleitesía al verde jade de la deliciosa absenta y algunos otros sólo bebían cerveza. El humo de las pipas había vuelto denso el aire y la risa y el bullicio evitaba tener cuidado de que alguien nos pudiese identificar. Por otro lado, Alec había sobornado a la policía y esa noche teníamos carta libre para disfrutar de la tertulia. La mesa estaba llena de bailarinas borrachas que escuchaban cada lisonjería que le podíamos decir. Hombres y mujeres vivían una gran algarabía, pero de la cual yo no era partícipe.

Anzhela La Mort de Danseur Illieva estaba a mi lado, pero no reía conmigo. Charlaba con todos y me exhortaba a revelarle mi amor a Grecia La Tornade Thompson, sin que ella pudiese devolverme la atención que yo le estaba dando. De todas las mujeres que conocí ella era la única a la que jamás se me había pasado por la mente asesinar. Pero eso no lo sabía Julián que me observaba de soslayo cada cierto tiempo, luego de limpiarse la espuma de cerveza con la manga y pasar sus dedos por sobre su cuchillo clavado en la mesa. Me acercaba a cada momento a La Mort de Danseur y le decía cosas al oído, pero ella no reaccionaba.

– ¡Vamos a llamar a La Tornade! – gritó Anzhela.

– ¿Qué? – dije – ¿Quién la va a traer?

– Hace un rato mandé a traerla – dijo Alec extendiendo el brazo como un camarero dispuesto a al orden. Acto seguido apareció volando un ave metálica, de esas que Alec tenía por costumbre usar. El ave llevaba un papel en el pico que su dueño recogió y leyó sonriendo hacia mí. – El carruaje llegará en cinco minutos.

– ¡Tendrás que pagar una ronda, Perrito! – gritaron las chicas – ¡Habíamos apostado contigo a que no venía!

Había arribado de la manera más provocativa que había podido conseguir: encajes colorados con detalles negros en su corsé, un sombrerito de plumas y un pequeño velo negro. En cuanto llegó la gente se apartó para darle cabida, mientras avanzaba hacia nosotros ondeando sus largos cabellos negros y contoneándose más de la cuenta. Si tenía que degollar mujer alguna, ella era la indicada de la noche.

Luego de las presentaciones de rigor, el espectáculo con las bailarinas comenzó. Las damas que nos acompañaban estaban de asueto, por lo que no tenían la obligación de subir al escenario, pero todas ellas se lanzaron a la pista llevándonos a formar parte del jolgorio. Aproveché la ocasión y me llevé a La Tornade a una esquina solitaria, por mi cabeza deambulaba la idea de matarla allí mismo, pero en ese momento mis pensamientos también eran ocupados por La Mort de Danseur que en ese momento se reía con Julián. No mataba hombres, pero en su caso podía hacer una excepción.

– ¿Es inminente su partida Mister Copswaft?

– Sabes que me puedes llamar Giles, mi niña – dije yo, mirándola con acecho. Sabía que le gustaba, sólo que aún no me decidía como matarla.

– La última vez que nos vimos dijiste que me llevarías – dijo llevándose un dedo a la boca. Lo recuerdo: fue salvada por un par de mujerzuelas entrometidas.

– Tienes que quedarte hasta el final de la velada, para averiguarlo.

Ella asintió mirándome.

– Entonces te quedarás hasta mañana conmigo.

– ¡Sí! – gritó y me abrazó. Es una falla mía, pero en esos pequeños y efímeros instantes me dejo llevar por la emoción y planifico de manera desordenada todo lo que voy a hacer. La única duda que tenía era acerca de que baratija podía servirme de ella, para luego de degollarla, tener algo que me recuerde su belleza.

Cuando volvimos a nuestra mesa, ya nuestros compañeros de tertulia estaban muy avanzados en tragos. Alec me abrazó y me gritó en la cara:

– ¡Te dije que te la traería! O ¡¿No?!

– Dime, Perro Loco, jamás te había preguntado esto, pero ahora que no creo que volvamos a vernos tengo que saberlo.

– Dilo Giles. Dilo.

– Tú no eres un gran genio inventor, sin embargo en todos los trabajos que hemos realizado, hemos tenido el apoyo de todos tus artilugios mecánicos y no dudas en usar tus juguetes para hacer las cosas más simples, como por ejemplo traer a esta mujer sólo por el hecho de hacerlo.

– Es simple mi querido amigo. Primero, nadie se mete conmigo porque saben que ustedes trabajan para mí, saben que tengo el mejor arsenal y se imaginan que puedo tener mucho más…

– ¿Cómo es que tienes tanto? No puedes haber robado tanto, cuando te conocimos tenías unos pocos artefactos y sé que cada vez sacas nuevos modelos.

– Te voy a contar un secreto. Tengo a un tipo encerrado en mi sótano. Lo encontré casi por casualidad en un pequeño asalto que hice a una casona. Me dijo que era un hombre de ciencia y le creí al ver tantos cachivaches con ruedas, tuercas y tuberías con vapor de agua saliendo por todas partes dentro de su casa. Así que se me ocurrió esto. Secuestrarlo y obligarlo a crear las cosas que se me ocurrieran. Yo ponía el arte y él hacía realidad mis sueños. Luego los fui reuniendo a todos ustedes.

– ¿Pero que pasa si por ventura él crea un aparato para escapar allí y matarte en venganza por tanta tortura? – yo lo haría y sería lentamente. También haría una excepción en Alec, si es que me hiciera eso.

– ¿Por quién me tomas, muchacho? Cada vez que yo no estoy lo encierro en una celda con agua y comida y siempre he estado presente, armado, en cada momento de su trabajo.

– Me parece una sandez y una temeridad. No puedes tener la certeza de que un día te canses y no lo vigiles por un momento. – Alec arrugó la cara y aprobó con los ojos somnolientos.

– Pero… – habló con su aliento a licor, pero ya no tenía ganas de oírlo y proseguí:

– Dices que lo tienes desde antes de conocernos. Es decir que el pobre diablo debe llevar más de un año allí. Quizá dos. Si no es impertinencia ¿Dónde lo tienes?

– ¡Aquí! – dijo Alec cabeceando y riendo sin mirar mi cara – Es el lugar más seguro que existe.

No existía lugar seguro. Al menos de eso era lo que nosotros nos encargábamos. Pero su enunciado me sonó más a un llamado que a la afirmación jactanciosa que acababa de lanzar. Y el tiempo me dio la razón.

Dejé al borracho intentado abrir una botella con los dientes y me acerqué a Anzhela. La saludé y le pregunté si me iba a echar de menos. Ella me respondió una generalidad.

– No tendrás quien te coquetee – le dije.

– No lo necesito, caballero. Además, soy de las mujeres que pueden conseguir lo que sea.

En esos casos sólo queda sonreír. Giré la vista y La Tornade estaba como una mosca en la telaraña del pequeño y libidinoso Jumbo. No me importaba. Las lamparillas aún tenían mucho aceite y la luna iba a estar en el firmamento durante mucho tiempo más. Fui a mear por la puerta trasera. Pero no había terminado de hacer mis asuntos cuando escuché un gran barullo. Sabía de peleas que se daban en este mugriento cabaret, pero sonaba más como si hubieran partido una mesa en dos. Las mujeres comenzaron a gritar espantadas y los balazos se dejaron oír por montón. El rumor era como si alguna extraña fuerza estuviera avanzando poco a poco dentro del local.

Entré corriendo. Por momento me detuve, ya que no tenía arma alguna, pero tuve miedo por La Mort de Danseur y La Tornade. A la primera tenía que siquiera hacerle saber mi amor y a la segunda tenía que degollar. Es difícil conseguir una presa tan entrada la noche. Bueno, una presa en las condiciones que más acostumbro.

Así que entre los gritos de hombres y mujeres, sonidos de carne aplastada y disparos me acerqué despacio escondido detrás de una pared. Era la maquinaria más increíble que alguna vez podía haber visto en mi vida.

Ahora que lo recuerdo, me viene a la mente un elefante africano dentro de una pequeña cabaña. Era una máquina a todas luces, pero se movía como una criatura torpe y sin control. Describirlo sería algo así: tenía la cabeza y el cuerpo como un ferrocarril, con varios tubos por encima expulsando sendas columnas de humo negro que salían por encima del techo derrumbado. Tenía cuatro patas delanteras que eran una mezcla de cilindros de asbesto con ruedas dentadas, mientras que por detrás se sostenía en grandes ruedas de madera gruesa y tallada de forma muy tosca. Las ruedas estaban bañadas en sangre y llevaban colgando jirones de carne o tripas. Y por encima de su cabeza habían múltiples látigos que terminaban en garfios de metal, estos látigos eran tan largos que eran lanzados continuamente (impulsados por algún mecanismo que expulsaba vapor en el proceso) y luego eran recogidos por otro mecanismo que jalaba (mediante una larga correa de cuero) un pequeño gancho que liberaba el garfio.

El humo del armatoste inundaba todo el Le Chat Metalliqué y no pude ver si entre los muertos estaban Anzhela o La Tornade. Era lamentable, perder amor y un trofeo más, una deliciosa víctima de mi cuchillo, y su collar como el recuerdo para mis noches solitarias. Casi grito de amargura por aquella belleza arrebatada de mis manos, como agua escurriéndose de mi palma. Pero mientras me detuve a pensar, no me percaté que yo era uno de los últimos sobrevivientes de la masacre, por no decir el único que podía ver. Y enfrente de mí, a cinco metros de distancia estaba el monstruo mirándome, si es que una creación tan horrenda puede mirar sin ojos.

Giré rápidamente y salté hacia la puerta trasera, mientras el aparato destruía todo a su paso. Salí del cabaret y salté sobre los charcos que estaban detrás del local. No bien había salido, cuando un estruendo me sobresaltó, haciéndome voltear hacia mis espaldas. La máquina había atravesado la pared y parecía buscarme. Esquivé varios de los latigazos sin saber qué hacer y corrí hacía la calle más cercana. No miré hacia atrás y me encontraba un poco mareado y desorientado, así que la nave con los caballos metálicos del Perro Loco me tomaron por sorpresa.

– ¡Sube si aprecias tu vida! – me dijo.

Salté hacia el carruaje en marcha y partimos. En el trayecto vimos como varias escuadras de la policía se dirigían al lugar.

– Lo he perdido Giles – lloraba Alec – lo he perdido. Todo se ha quedado allí. Lo único que he podido rescatar es esto y, bueno, a esta bella criatura.

La Tornadeestaba allí, en el asiento del copiloto. Me relajé tumbándome en el sillón de cuero, mientras escuchaba los lamentos del pobre diablo y pensaba cómo hacer para deshacerme de él.

– Disculpa que te lo diga Giles – sollozaba el Perro Loco – pero sólo te he salvado de aquel bestia. ¿Ahora dónde te voy a dejar?

– Alec, ya hemos salido del pueblo. Si me dejas aquí en el camino, estaré a merced de cualquier desgracia. ¿A dónde vas a llevar a Grecia?

– Llévame a la posada Ruiseñor, por favor Perrito. – dijo ella aprovechándose de su coquetería.

– Ya, entonces llévame a mí también allí – dije yo sonriendo de oreja a oreja, pero nadie lo notó debido a la oscuridad total dentro de la nave.

Alec no contestó. Calló durante todo el camino y jamás vimos la posada. Llegamos al frente de unas casonas viejas y malolientes.

– Esta es otra casa que tengo – dijo – Yo me quedo aquí y Grecia también.

– ¿Me vas a botar como si fuera un perro sarnoso?

– Tienes que irte Giles, yo tengo que dormir y Grecia también.

Lo dijo pero no hizo nada más. Sabía que yo era más hábil que él en una pelea cuerpo a cuerpo ya que ambos estábamos desarmados. Sólo podía esperar mi buena voluntad.

– Entonces nos quedaremos hasta el amanecer. No puedo salir de esta manera.

Ubicado en el asiento de atrás comencé a juguetear con La Tornade. Cuando comenzaba a pensar en la idea de matarlos a los dos con mis propias manos, Alec sentenció:

– Acabo de mandar un pájaro. O te vas o vendrán a sacarte.

Me rei. Conocía a ese viejo mentecato tanto como para saber que era una farsa. Así que seguía en la trifulca entre mis manos y el cuerpo de Grecia; y ella había apostado a favor de mis manos. Así pasaron las horas.

A la tercera cabeceada de Alec me decidí. Desaté un cordón de mis zapatos y…

Se abrió la puerta y me sacaron a empellones. Era Jumbo. El pequeño bribón estaba armado y me subió a un carruaje. El Perro no había mentido y yo había terminado perdido en medio de la noche y en medio de la nada. Pero eso ya es otra historia.

– No te creo. ¿Todo eso es verdad? Si es así, me asustas un poquito.

– Nah. Siempre se me ocurren historias así luego de hacer el amor. Por cierto ¿siempre lo haces con esos aretes tan bonitos?

Concurso de cuentos retrofuturistas – 2do Puesto – La promesa cumplida – por Liliana Celeste Flores Vega

Caía la tarde en el Puerto de Southampton. El señor Lowell, un anciano veterano de guerra que lucía con orgullo su pierna artificial de madera y engranajes de bronce, contemplaba el mar con un catalejo cuyo juego de lentes de aumento le permitían divisar el barco que había zarpado una hora atrás… a bordo iban su hijo Williams y su esposa Cecilia rumbo a España.

El señor Lowell guardó su catalejo y encendió un puro. Cecilia no le agradaba como esposa para su hijo. Recordó la primera vez que Williams la invitó a tomar el té, de primera impresión no le gustó ésa mujer que se presentó vestida con una falda marrón recogida bajo la cual se veían unos pantalones de cuero y botas largas, un corset y una blusa de encaje que dejaba demasiado a la vista. Era hermosa, su larga cabellera oscura contrastaba con sus ojos verdes y su piel pálida… el ingenuo Williams había quedado prendado de su belleza indómita.

Durante aquella tertulia Williams le contó a su padre como conoció a Cecilia. Williams trabajaba en el Casino que antaño le había pertenecido a la familia, los reveses de la fortuna hicieron que el señor Lowell lo vendiera en un contrato privado al señor Umbert, éste conocedor del prestigio del apellido Lowell no cambió el nombre del establecimiento y permitió que Williams se mantuviera como administrador del mismo además de presentarse algunas noches tocando el piano con lo que ganaba un dinero extra.

Williams le contó a su padre que unas noches atrás, terminado su espectáculo, tomó unos tragos de más e instigado por sus amigos se puso a jugar póker. Le estaba yendo bastante mal frente a un hombre que llevaba un curioso monóculo, había perdido una considerable suma de dinero y obnubilado por la bebida cometió el error de seguir jugando apostando el medallón de oro que llevaba al cuello, único recuerdo que conservaba de su madre fallecida… finalmente perdió y el hombre recogía sus ganancias cuando Cecilia se levantó del rincón desde donde contemplaba a los jugadores, se acercó a la mesa trastabillando aparentemente ebria, fingió tropezarse y en el momento que el hombre intentó evitarle la caída sacó un puñal de su corset y se lo puso al cuello obligándolo a confesar que hizo trampa viendo las cartas de Williams gracias al artilugio que llevaba, un monóculo con un complicado juego de espejos. El hombre entregó las ganancias mal habidas y le permitieron marcharse. Para Williams Cecilia era una heroína pero el señor Lowell, no confiaba en una mujer que frecuentaba los casinos llevando un puñal escondido en su corset.

Cecilia le contó que provenía de una familia que se dedicaba al negocio de los bienes raíces pero desafortunadamente por la mala administración cayeron en la miseria y actualmente se dedicaba a la exportación de perfumes. El señor Lowell reconoció que Cecilia además de hermosa era culta, sin duda había recibido una excelente educación, tal vez no mentía sobre sus orígenes… también era intrépida, astuta y decidida… ése era el problema, a leguas se veía que su negocio era el encubrimiento de actividades ilícitas. Esperó no volver a verla pero lamentablemente Williams se enamoró de ella. Una noche durante la cena aprovechó que Williams se ausentó un momento de la mesa para decirle a Cecilia que el Casino no les pertenecía y que Williams sólo trabajaba allí… esperaba que hecha ésa aclaración la cazafortunas emprendiera la retirada pero tres semanas después Williams le anunció su compromiso con ella y posteriormente se casaron.

Empezó a llover, el señor Lowell ajustó su levita gris y emprendió el camino de regreso a su casa deseando que Cecilia fuera una buena esposa a pesar de su historial… el amor puede obrar milagros, él lo sabía… se alejó del puerto recordando a Isabella, su finada esposa, ella también había sido una aventurera pero se enmendó cuando se casaron y llegó a convertirse en una respetada dama de sociedad, ni Williams conocía el oscuro pasado de su madre.

 

En el barco que se encontraba en altamar, el capitán organizó una fiesta e invitó a Williams a amenizarla tocando el piano, él aceptó a pesar que Cecilia le dijo que se quedaría en el camarote porque le dolía la cabeza. Williams tocaba el Claro de Luna de Beethoven mientras los pasajeros cenaban cuando una serie de explosiones en cubierta estremeció a todos. Seis hombres entraron armados con pistolas modificadas capaces de disparar varias balas al mismo tiempo, de inmediato se hicieron dueños del barco. Un hombre sujetó a Williams quien angustiado sólo pensaba en Cecilia que había quedado en el camarote… entonces la puerta volvió a abrirse y ella entró con un hombre alto y fornido de cabello ceniciento y ojos negros con una cicatriz que le partía el labio inferior hasta el mentón, éste llevaba maniatado al capitán. Williams reconoció al hombre que le había jugado sucio en el Casino aunque no llevara su extraño monóculo. Cecilia calmó a los asustados pasajeros diciéndoles que sólo les interesaba el barco y los liberarían en los botes salvavidas, luego se acercó a Williams.

– ¿Cómo pudiste hacer esto? – le espetó Williams, la rabia y el desconcierto rutilaban en sus ojos azules – ¿Desde un principio estabas confabulada con éste despreciable hombre?

El hombre aludido le arrancó el medallón de oro con tanta violencia que le cortó el cuello con la fricción de la cadena.

– ¡Rupert, no es necesario que seas tan brusco! – exclamó Cecilia.

– Supongo que éste hombre es tu amante – le reclamó Williams a Cecilia – ¡Me has traicionado y te has burlado del amor que te profeso!

– Todo lo contrario, petimetre de salón – dijo Rupert con desprecio, detestaba a Williams porque deseaba a Cecilia y estaba seguro que de no haberlo conocido ella hubiera terminado aceptando sus cortejos – Cecilia estuvo a punto de traicionarnos a nosotros porque se enamoró de ti… pero encontramos la manera de conseguir lo que queremos y quedemos todos felices.

Entre los pasajeros se encontraba un canciller y su esposa quienes fueron tomados como rehenes, Rupert le dijo al capitán que si él y la tripulación obedecían sus órdenes no derramarían sangre. Luego ordenó a sus hombres que se ocuparan de los pasajeros poniéndolos con sus pertenencias en los botes salvavidas a primera hora de la mañana cuando divisaran un barco que pudiera recogerlos. Después se dirigió a un camarote con Cecilia y Williams.

– Mi amor, permíteme que te lo explique – le dijo Cecilia a su desconcertado esposo – hace muchos años atrás mi madre y su amiga robaron las arcas de un monasterio en Galicia y encontraron las pistas que las llevaría a un tesoro que unos piratas le arrebataron a un barco que se dirigía a España procedente de Las Indias y enterraron en una de las islas Shetland. Buscaron socios que quisieran participar de la aventura pero su amiga conoció a un caballero extranjero y se casó con él llevándose las pistas de la ubicación de la isla. Mi madre esperó que su amiga se contactara con ella, meses después recibió una carta en la que su amiga le informaba que estaba esperando un bebé y había decidido dejar su vida aventurera para formar una familia respetable, mi madre respetó su decisión. Mi madre conoció a mi padre y juntos iniciaron un rentable negocio de tráfico de psicotrópicos usando como fachada la exportación de perfumes. Lamentablemente hace cinco años mi padre fue capturado y condenado a veinte años de prisión, mi madre y yo pudimos huir con la ayuda de Rupert y llegamos a Inglaterra a bordo de un barco mercante, ni siquiera en ésa situación desesperada mi madre buscó a su antigua amiga, nos la arreglamos para continuar con el negocio aunque no obtuvimos las mismas ganancias. Hace dos años mi madre falleció y leí en su diario la historia del fabuloso tesoro enterrado. Rupert y yo acordamos dividirnos el tesoro, él rastreó el paradero actual de la amiga de mi madre para exigirle que le entregara aquellas pistas pero ella había fallecido.

– Sigo sin entender – dijo Williams.

– La amiga de mi madre era Isabella, tu madre – respondió Cecilia removiéndole el piso a Williams quien desconocía el azaroso pasado de su progenitora – las coordenadas de la ubicación exacta de la isla se encuentran grabadas en el interior del medallón que conservabas como recuerdo. Rupert y yo llevamos un año siguiendo a tu padre buscando la manera de recuperarlo.

– ¡Entonces lo único que querías de mi era ése medallón! – exclamó Williams.

– Si que eres tonto – masculló Rupert – recordarás que pude quedármelo la vez que jugamos póker pero Cecilia se entrometió, ella ha tenido muchas oportunidades de sustraértelo pero se empecinó en que como hijo de Isabella te correspondía una parte del tesoro.

– Perdóname por no contártelo antes – dijo Cecilia – sabía que tu honestidad no te permitiría participar en ésta aventura a menos que te vieras forzado. Pude robarte el medallón y marcharme con Rupert para buscar el tesoro pero te amo y no quería abandonarte. Necesitábamos un barco, ahora lo tenemos y estás involucrado, planeamos empezar una nueva vida en América… pero si te he decepcionado y ya no me amas puedes marcharte mañana con los pasajeros.

– Entonces mis opciones son abordar un bote salvavidas y no volver a verte o unirme a vuestra búsqueda del tesoro y empezar una vida juntos en tierras lejanas – dijo Williams, Cecilia asintió – no necesito pensarlo, te amo y no podría vivir sin ti. Me uno a la expedición pero prométanme que luego de encontrar el tesoro liberarán a los rehenes.

– Cecilia tampoco aprobaría una carnicería innecesaria – dijo Rupert – tienes mi palabra que los liberaremos sanos y salvos. Necesitamos al capitán y su tripulación para maniobrar el barco hasta las islas Shetland, haremos una parada en las islas Feroe por provisiones, viajaremos hasta Islandia… allí los dejaremos, cambiaremos de barco, contrataremos marineros y seguiremos hasta Terranova donde si lo desean nos separaremos y podrán continuar vuestro viaje al sur.

Rupert salió del camarote llevándose el medallón. Williams tomó a Cecilia entre sus brazos y la besó apasionadamente. Seguramente no volvería a ver a su padre pero no podía abandonar a su adorable aventurera… además no le disgustaba del todo la arriesgada empresa, después de todo la sangre de la audaz Isabella corría por sus venas.

 

Rayando el alba divisaron en lontananza un barco mercante, liberaron a los pasajeros a bordo de los botes salvavidas y navegaron rumbo a las islas Shetland. Rupert ordenó a sus hombres que pintaran la proa del barco y le cambiaran el nombre.

Tras varios días de apacible navegación, que Cecilia y Williams disfrutaron como luna de miel, llegaron a las islas Shetland. La señalada era una pequeña isla habitada por unos pescadores, los hombres de Rupert los amedrentaron fácilmente con sus armas. Cecilia conservaba el pergamino que indicaba como sortear las trampas colocadas en la cueva que albergaba el tesoro, su madre se quedó con él mientras Isabella conservó el medallón con la promesa que algún día buscarían el tesoro… promesa que ahora cumplían los hijos de aquellas audaces mujeres que tenían un lugar ganado entre las grandes embaucadoras de las tierras españolas.

La entrada de la cueva estaba protegida por una gran piedra que removieron con facilidad gracias a las indicaciones del pergamino que explicaba como manipular el artilugio de pesas y engranajes que se activaba con una palanca oculta. El tesoro consistía en una considerable cantidad de barras de oro que se apresuraron a transportar al barco, acomodaron el valioso cargamento en la bodega y partieron. En altamar celebraron en la cubierta abriendo un tonel de vino que bebieron contemplando las luces norteñas.

Hicieron una parada en las islas Feroe donde el telégrafo llevó la noticia que días atrás un barco mercante rescató de las aguas del Mar del Norte a los pasajeros de un crucero tomado por piratas y la armada naval inglesa estaba buscándolos. Consiguieron provisiones, evaluaron la situación y decidieron dirigirse a Noruega… Cecilia y Williams desembarcarían en Trondheim, Rupert y sus hombres se arriesgarían continuando la travesía hasta Terranova. Se hicieron a la mar pero los problemas surgieron al momento de dividir el tesoro.

– Williams también tiene derecho al tesoro, lo dividiremos en tres partes – dijo Cecilia.

– ¡Eso es una burla! – rugió Rupert dando un puñetazo sobre la mesa – acordamos dividirlo mitad y mitad, el mequetrefe no se ha ganado una parte.

– Acordamos dividirlo en partes iguales – dijo Cecilia – el medallón le pertenecía a Williams.

– Y yo lo tenía en mis manos cuando se te ocurrió entrometerte – respondió Rupert – reclamo la mitad, comparte tu mitad con él.

Rupert abandonó el camarote y subió a cubierta. Había entrado al servicio del padre de Cecilia cuando ella tenía dieciséis años, era uno de sus mejores sicarios, no pudo evitar que su jefe fuera capturado pero puso a salvo a su esposa e hija… y ésa muchacha malcriada pagaba su devoción enamorándose del inglesito afeminado.

Mientras tanto Williams, quien permaneció callado durante la discusión, convenció a Cecilia que Rupert se merecía la mitad del tesoro porque los dejaría a salvo en Trondheim exponiéndose como carnada a la armada naval inglesa. Cecilia subió a cubierta para hablar con Rupert y lo encontró bebiendo ron.

– Williams me hizo entender que te mereces la mitad del tesoro – dijo Cecilia abrazando a Rupert con gesto reconciliador – haz hecho mucho por mi familia, te quiero y deseo que cuando nos dejes en Trondheim nos despidamos como amigos.

– También te quiero – dijo Rupert sin soltarla – los dejaré a salvo pero antes me cobraré algo que también me merezco.

Rupert besó a Cecilia a la fuerza e iba a ultrajarla cuando Williams lo golpeó con la botella de ron en la nuca… Rupert trastabilló pero era recio, le propinó un puñetazo a Williams haciéndolo caer sentado y lo remató con una brutal patada en el estómago… Cecilia arremetió contra Rupert pero él la tumbó con un empujón.

– ¡No toques a mi esposa! – exclamó Williams.

Rupert lo arrastró obligándolo a inclinarse sobre la baranda.

– Entonces tomarás el lugar de tu esposa – dijo Rupert bajándole los pantalones.

Williams fingió someterse pero cuando Rupert bajó la guardia le clavó un puñal entre las costillas y Cecilia ayudó a arrojarlo sobre la borda. Los hombres de Rupert acudieron por el alboroto, uno de ellos llevaba una pistola y apuntó a Williams exigiéndole a Cecilia que les entregara el tesoro a cambio de la vida de su esposo… pero Cecilia había tenido tiempo de hacerse de un lanzallamas y no vaciló en incinerar al facineroso. Los demás quedaron conformes con dividirse la mitad que le tocaba a Rupert.

Cecilia y Williams desembarcaron en Trondheim con la mitad del tesoro. Lo que sucedió con los cinco hombres de Rupert, el capitán, la tripulación y los rehenes es otra historia.

Concurso de cuentos retrofuturistas – 3er Puesto – Contra los trípodes – por Rubén Mesías Cornejo

  1. La intervención marciana.

En 1916, la penosa guerra de trincheras que se libraba en el Frente Occidental acabó abruptamente, de golpe el ejército franco-británico que llevaba dos años sosteniendo un sangriento pulso contra las tropas alemanas desparramadas por toda la esquina noroeste de Francia, fueron completamente aniquiladas, y no precisamente por obra de alguna gigantesca batalla de desgaste como la librada en Verdún.

La causa de la derrota franco-británica procedía de algo que ninguno de los servicios secretos en pugna hubiera podido averiguar, pues investigaciones, es más podría decirse estaba completamente fuera de las variables que cualquier agente habría podido considerar porque normalmente ninguno de ellos miraba al espacio como una fuente de peligros. Así pues aquello que terminó barriendo a las valientes tropas de la Entente procedía del cosmos, en concreto del cuarto planeta del Sistema Solar, un mundo rojo que recibió el nombre del dios romano de la guerra por parte de la ciencia astronómica.

El desastre aliado comenzó de noche, precisamente mientras su artillería estaba machacando una y otra vez las posiciones alemanas situadas más allá de la Tierra de Nadie. Sin duda, aquel ruido atosigante y ensordecedor, marcaba el límite entre el valor y el miedo de aquellos miles de hombres que pronto abandonarían el abrigo de sus trincheras para correr hacia la muerte, encarnada en las balas que las ametralladoras alemanas dispararían contra ellos, ese hubiera sido el destino que les estaba reservado cuando los cilindros marcianos empezaron a caer profusamente del cielo como si fueran grandes bombas arrojadas furtivamente sobre aquella zona aparentemente a salvo, a raíz de esto los artilleros se olvidaron de seguir abasteciendo los cañones con munición, suscitando una vasta pausa de silencio en medio del pandemonio reinante.

¿Sería posible que la aviación alemana estuviera bombardeando la retaguardia por medio de esos gigantescos biplanos bimotores que se habían estrenado operativamente en Rusia y en los Balcanes?

A falta de una idea mejor, los artilleros tomaron esta por buena y reaccionaron de distinta manera ante el hecho consumado, algunos pusieron pies en polvorosa, y otros asumieron una actitud más digna y valiente, echándose un fusil a la cara para abrir fuego contra aquellas cosas que seguían lloviendo del cielo nocturno, y aunque todos esperaban que los cilindros terminaran explotando, esto no pasó; más bien su morro cónico se hundió en el suelo, formando un cráter no demasiado profundo a su alrededor: solo en ese momento todos se dieron cuenta de que esos cilindros no se parecían para nada a las bombas que empleaba la aviación imperial alemana, amén de no tener el color azulado que caracterizada a las mismas, por el contrario los cilindros tenían un color plateado brillante que hacía recordar un poco el que tienen las balas de un revólver, y no faltó quien le hiciera notar esto a los demás , generando la especulación de que esas cosas hubieran sido disparadas por una especie de super cañón camuflado en las inmediaciones.

Espoleados por la curiosidad los soldados se olvidaron de la tensión y se acercaron a uno de los cráteres recién excavados por aquellos cilindros de procedencia desconocida, sus ojos miraban esas cosas con una mezcla de respeto y miedo nacida precisamente de aquel origen ignoto que no acertaban a descifrar pues ya se había difundido la especie de que esos objetos no procedían de ninguna fábrica alemana; entonces alguien percibió que uno de los cilindros parecía temblar, como si algo atrapado en su interior pretendiera abandonar el estrechísimo espacio en el que seguramente se cobijaba, y dio la voz de alerta para que todos estuvieran listos a repeler una posible agresión por parte de lo que estuviera adentro.

En ese instante, la tapa que remataba la parte del cilindro que permanecía expuesta a la curiosidad de los soldados, salió expulsada violentamente hacia atrás, provocando que varios se echaran al suelo para evitar ser impactados; en eso una especie de capucha metálica, de forma triangular, emergió abruptamente hacia el exterior, asombrando a todos con la disposición de sus rasgos faciales; podría decirse que era como la cara de un cíclope sin nariz, cuya boca tenía tentáculos en vez de dientes, sin embargo el asombro no estaba completo, pues a esa “cabeza”, por así decirlo, le faltaban sus extremidades y estas surgieron pronto de su encierro: eran tres patas metálicas, delgadas pero bastante robustas, que cuando se desplegaron por entero hicieron que esa capucha se elevase a una altura realmente prodigiosa desde la cual podía divisar a los soldados que estaban a su alrededor como una horda de minúsculas hormigas que susceptibles de ser pisoteadas si acaso le entraba el antojo de hacerlo.

Y casi al mismo tiempo que ocurría esta especie de apoteosis, otras más estaban ocurriendo por los alrededores confiriendo superioridad numérica a esas extrañas máquinas gigantes que una vez erguidas empezaron a pasearse por toda la retaguardia desparramando un pavoroso rayo de fuego que calcinó a quienes osaron disparar sus fusiles contra ellos, mientras tanto otras máquinas marcianas se dedicaban a perseguir a los que huían despavoridos con el fin de capturarlos y beberse su sangre.

De ese modo se inició la descomposición de las fuerzas franco-británicas, y los trípodes marcianos tuvieron el camino libre para asolar París, mientras los británicos decidían retirar sus fuerzas de Francia para proteger su propio territorio de un posible desembarco marciano, el cual se produjo semanas después de la irrupción alienígena en Francia.

Desde el otro lado del frente, los germanos contemplaron la cruel masacre que los marcianos perpetraron contra sus oponentes con evidente espanto, por un lado sentían que nacía la esperanza de un posible retorno a sus hogares después de haber pasado dos años metidos en aquellas trincheras, aunque lo más factible sería que el Alto Mando considerase que permanecieran ahí para enfrentar la amenaza potencial de aquel enemigo inhumano que sin duda pretendería avanzar hacia el sagrado suelo del Reich.

  1. Alemania se dispone a resistir.

Mi nombre es Kurt y fui abatido por el fuego francés durante la intensa serie de ataques y contrataques que se sucedieron en torno a las fortificaciones de Verdún, afortunadamente un equipo de sonderkommandos recuperó mi cuerpo, junto al de otros camaradas, y así los sabios de mi patria dispusieron de la materia prima para experimentar una tecnología nueva y portentosa que me devolvió la vida. Ahora de nuevo me encuentro en la brega, cierto que no soy el mismo de antes; un brazo protésico y una máscara facial remplazan aquello que perdí durante la batalla, pero al menos estoy satisfecho de seguir vistiendo el uniforme de las Sturmtruppen del Ejército Imperial. Los marcianos han liquidado a los franceses y echado a los tommies fuera del continente, y son como un rodillo imparable que ahora se dirige contra nosotros; pues para ellos no somos ingleses, franceses o alemanes, sino simples criaturas bípedas con un cierto grado de inteligencia a las que tiene que dar caza para proveerse de sangre. La oleada marciana ha barrido con todas nuestras tropas aventuradas en Bélgica y el norte de Francia. Ahora luchamos en Alsacia, e intentamos evitar que estos horribles vampiros mecánicos continúen avanzando hacia el corazón del Reich.

El general Falkenheyn está convencido que las Sturmtruppen conseguirán detener a los gigantescos trípodes marcianos mediante una combinación de las nuevas tecnologías bélicas que se han ido desarrollando durante estos dos años de guerra; por tierra dispondremos de máquinas de guerra fuertemente artillados, los cuales atacaran junto a nuestros nuevos monoplanos metálicos provistos de lanzallamas alojados , a modo de cañones, en el interior de sus alas; algunos tripularemos las máquinas terrestres, y se valdrán de los cañones para quebrantar las articulaciones metálicas que permiten a esas extrañas carlingas avanzar dando grandes zancadas, cual botas de siete suelas , otros (entre quienes me encuentro) tripularemos los Junkers cuyos lanzallamas quemarán las carlingas donde se ocultan estos declarados enemigos de la humanidad.

Los valientes pilotos de los biplanos de reconocimiento se han arriesgado mucho para obtener las fotografías que nos han provisto de esta valiosa información, y algunos perecieron dentro de sus frágiles máquinas, calcinados por la terrible arma conocida como el Rayo Ardiente, cuyo generador se encuentra albergado dentro del “ojo” de la carlinga.

El día del ataque ha llegado, y confiamos en que tendrá éxito pues enfrentaremos nuestras mejores máquinas contra estos monstruosos ingenios extraterrestres, además esta batalla no será como aquellas que libramos contra los franco-ingleses, esta vez no tendremos que cortar alambradas, ni superar ninguna tierra de nadie, para luchar cuerpo contra los acérrimos defensores de una trinchera vencida, pues los marcianos no combaten de ese modo; y hasta el momento no se han enfrentado más que con divisiones de infantería desconcertadas y provistas de fusiles y ametralladoras. Los cañones de campaña se han revelado un poco más eficaces pero los marcianos continúan efectuando sus desembarcos verticales a nuestras espaldas, y los esporádicos triunfos de la artillería no compensan las miles de bajas que hemos sufrido, amén de los prisioneros que nutren su despensa de sangre joven y fresca.

Los marcianos avanzan, son visibles desde la tierra como esos globos cautivos que sirven como puestos de observación para dirigir el tiro de la artillería, con la diferencia de que no permanecen estáticos sino en movimiento. Se decide que las máquinas de guerra encabecen la primera oleada de ataque contra los trípodes en medio de esta comarca desolada por las viejas batallas que antaño la escarnecieron; pero esta vez los marcianos no han marchado solos, les precede una nutrida formación de cerradas de soldados harapientos que visten los uniformes de las naciones que han osado enfrentarse a ellos, se divisan cascos alemanes, franceses, ingleses; los infelices tiene la mirada ida y corren hacia las máquinas de guerra con los fusiles dispuestos para el combate cuerpo a cuerpo, mientras gritan al unísono, como enardecidos con la furia de un solo hombre, al parecer no les infunde miedo el aspecto de las máquinas que tripulan mis camaradas.

Son grandes cajas blindadas que tienen el majestuoso aspecto de una fortaleza erizada de cañones por todas partes como un navío de superficie, en sí hablamos de una plataforma de artillería semoviente que se desplaza sobre grandes orugas que aplastan el suelo.

Los conductores detienen sus máquinas a la espera de órdenes, mientras esa masa ingente continúa aproximándose. Los conductores, preguntan por radio, que hacer, y reciben una respuesta lapidaria de boca del mismo Falkenheyn.

— ¡Continúen! ¡La artillería de campaña se encargará de eliminar el estorbo!—bramó el general a través de las radios instaladas en los carros.

Y estos cañones abrieron fuego causando estragos entre aquellas mesnadas de controlados que avanzaban en formación cerrada contra nuestras máquinas de guerra escoltando los trípodes que avanzaban tras ellos como una legión de titanes cuyas partes metálicas resplandecen, de modo extraño, bajo el sol matutino.

Ahora nuestras máquinas entran en la lid, y los cañones montados en ellos, empiezan a disparar contra los trípodes; pero lo hacen erráticamente como si los artilleros no hubieran calculado bien la trayectoria de tiro de los proyectiles.

La ira de Falkenheyn es tremenda y ordena que los Junkers despeguen. Yo soy el piloto de uno de esos bruñidos monoplanos que ahora encienden sus motores, antes de carretear y elevarse para alcanzar la altura necesaria para disparar potentes chorros de fuego contra el centro nervioso del trípode, vale decir la sede del cerebro marciano.

Volamos en formación abierta, y en cuanto divisamos la hilera de trípodes en marcha, cada uno elige cual atacar y nos dispersamos para poder atacarlos con mayor eficacia. Mi monoplano acelera, y vuela haciendo espirales antes de atacar, ahora divisó la carlinga enemiga, y me figuro una siniestra capucha de verdugo, grande e imponente, como hecha para amedrentarme; mientras tanto su único “ojo” empieza a resplandecer como aprestándose a disparar contra mí, pero no lo hace.

Por un instante aquel destello me ciega, haciéndome perder el control de mi avión, pero todo eso resulta pasajero y vuelvo a tener consciencia de la importancia de la misión.

Ignoro si aquel marciano sabrá lo que es la piedad, o sí la habrá tenido conmigo, pero no le daré tiempo de averiguarlo. Mi avión desciende un poco, y enrumba hacia la “boca” de la carlinga, ahí donde penden los tentáculos de la bestia extraterrestre que conduce el trípode, debo acercarme más para que las llamaradas de los flammenwerfer instalados en los bordes de ataque de mi monoplano puedan quemar aquella maldita carne alienígena.

El “ojo” del marciano resplandece otra vez, es como el guiño de un heliógrafo transmitiendo un mensaje que envuelve mi mente un espeso manto de confusión y olvido, que no solo me afecta a mí sino al resto de mis compañeros, pues ahora nadie se atreve a disparar los flammenwerfer contra los trípodes que continúan su avance sin siquiera disparar su temido Rayo Ardiente contra las inermes máquinas de guerra alemanas que encuentran en su camino.

Los Junkers giran y se alejan, abortando espontáneamente la misión, a nadie parece importarle que, a través de la radio, Falkenheyn nos cubra de amenazas e improperios por esta aparente insubordinación contra la autoridad del Alto Mando; por mi parte he comprendido que ningún ejército humano puede oponerse militarmente a los marcianos, su mente es más poderosa que la nuestra, pero la Tierra no sólo está poblada por humanos, y puede que alguna de aquellas criaturas sin mente, quizá las más pequeñas de todas, sean capaces de vencerlos.

Concurso de cuentos retrofuturistas – 4to Puesto – El corazón mecánico – por Patty Noelia Heredia

El corazón mecánico

En la Lima de 1543, por aquel entonces conocida como Ciudad de los Reyes, se instaló la sede de la Real Audiencia por órdenes de la Corona Española.
Por lo que el virrey Andrés Hurtado de Mendoza se encontraba más que ocupado en la organización de los corregimientos y la separación de los territorios; tan ocupado que no recordó que el arribo de su hijo Alejandro estaba pactado para ese mismo día.

Sin embargo Alejandro, era más bien un tipo risueño e idealista que no podía suponer mala intención en las acciones de su padre, así que no tuvo problemas en dirigirse a Palacio sin el mayor aspaviento.
Llevaba consigo un equipaje bastante peculiar.
Su coche iba repleto de cajas de madera debidamente selladas y por el ruido que hacía al avanzar, parecía transportar maquinaria aparatosa.

Al darse el encuentro, ambos se llenaron de dicha y el virrey no hacía más que excusarse por no haberlo recibido con los parabienes que éste merecía. Alejandro lo excuso.
Charlaron amenamente sobre asuntos triviales, se echaron a reír con cada anécdota contada y, de repente, surgió el tema que al Virrey le incomodaba. Aquel proyecto del joven no hacía más que perturbarlo tal y como lo hacían las extrañas palabras que utilizaba para describirlo.

– Todo esto le sonaría a brujería a un inquisidor – le dijo a su hijo muy preocupado.
El virrey conocía muy bien de los casos de injusticia y maldad extrema cometidos en los autos de fe por parte del Santo Oficio y que si éste mandase a llamar a su hijo, nada podría hacer por más Virrey que fuera.

-Es por eso que me encargué de comprar el solar de Don Gustavo. Viviré en las afueras de la ciudad rodeado de huacas y uno que otro indio que dicen por allí merodean.

El virrey enmudeció por unos minutos. Cogió una botella de vino y sirvió dos copas.
Ambos bebieron y la charla continuó hasta el amanecer.
Alejandro logró persuadir a su padre y despidiéndose antes con suma ternura partió hacia su nuevo destino.
Llevaba un esclavo más y un indiecillo como guía. Iba feliz. Algo embriagado pero también lleno de sosiego.

-Amo, ¿usted me dice para qué sirve esto? – Preguntó el mayor de los esclavos al llegar a su futura morada. Un solar abandonado de mediano tamaño con apariencia de haber sido habitado por indios.

El esclavo tenía un porte de príncipe africano. Barbilla ancha y ojos saltones.
Al fin podía ver expuesto ante sus ojos uno de los inventos de Alejandro: un aparatejo de forma rectangular con dos compartimentos en el frente. El primero llevaba un disco unido a una serie de engranajes colocados de tal forma que se extendían hasta el segundo logrando un movimiento secuenciado de piezas que maravillaron al negro de tal forma que este estuvo a punto de tocar una de las piezas.

– No, no lo hagas. La curiosidad mató al gato. ¿Has oído esa expresión? – lo detuvo Alejandro alejándolo de su invento.
– No, amo. Sólo sé que no soy un gato – respondió con temor el esclavo. Respuesta cuya inocencia causó una sonora carcajada a Alejandro. “Es brillante”, pensó. Y lo invitó a sentarse para conversar acerca de aquello que tanta curiosidad causaba en el joven esclavo no sin antes preguntarle su nombre.
– Mi nombre es Alem. No tengo nombre cristiano.
Respondió. Creyendo que Alejandro le daría uno.
Mas éste se opuso y le aclaró que ninguno de ellos recibiría más nombre que aquel que ya poseían.
“Un futuro alumno mío no puede ser obligado a llevar un nombre que no le pertenece”, dijo Alejandro.

– ¿Un alumno? – preguntó con incredulidad Alem.
Mientras sus ojos parecían salirse aún más de la cuenca que habitaban.
La respuesta de Alejandro fue positiva.
– Claro que sí. Pero no te precipites. Primero déjame mostrarte algo – le dijo al esclavo. Mientras se dirigió hacia una de las cajas de madera para mostrarle el más ambicioso de sus proyectos.
Cogió un martillo y fue retirando uno a uno cada uno de los clavos. El esclavo se apresuró a ayudar también y juntos abrieron la caja.
“Es un corazón mecánico” – le dijo a Alem.
Mientras retiraba con absoluto cuidado un artilugio de lo más extraño y aparatoso: Una reproducción en níquel y hierro del corazón humano, con partes que, sin duda, parecían haber sido limadas cuidadosamente y con el más ferviente de los esmeros. La máquina estaba casi completa, sin embargo unas pequeñas válvulas que imitaban en forma a las venas principales parecían carecer del perfeccionamiento de las otras piezas que con el movimiento de su engranaje se asemejaba al tic tac de un reloj.

– Este corazón aún no está listo. El último cerdo al que se lo puse murió de arritmia.
Cada animal que muere después de un experimento es terrible para mí. Te lo digo, Alem. En verdad lo es. Mas todo eso queda atrás cuando me imagino un mundo mejor. Con este corazón mecánico no habrá enfermedades, ni dolores. ¿Te lo imaginas?

El esclavo no se inmutó.
Sonreía contagiado por Alejandro mientras que su corazón se manifestaba con latidos intensos con la fuerza con la que laten los corazones más jóvenes y entusiastas. Estaba impresionado.
En los recuerdos del esclavo se entremezclaban imágenes de dolor. Recuerdos de un África que le daba la espalda a las víctimas de enfermedades cardiovasculares vinieron a su mente. Recordó a todos aquellos enfermos en la intemperie mientras su sonrisa entusiasta se iba convirtiendo en un llanto contenido y el sudor de su frente se confundía con sus lágrimas.

Con un apretón de manos le dijo a Alejandro de forma apasionada “Si usted quiere enseñarme algo de lo que sabe. Hágalo, se lo ruego”.

Y ciertamente él lo hizo.
Prodigó a Alem de la mejor instrucción durante varios años y su habilidad en la ingeniería avanzaba a la par que el corazón mecánico se hacía de perfección y buen funcionamiento.
Alem asombraba cada vez más con su inmensa curiosidad. Era un caso único. Un diamante que se iba puliendo. Mas en el proceso, la mente de Alejandro se fue perturbando por ciertos pensamientos que lo asaltaban.
Con los años sus arranques de violencia fueron continuos, seguidos de un arrepentimiento repentino que lo hacían sentir culpable por su accionar y ocasionaban jaquecas tremendas.

“Vuelvo más tarde. Este lugar me está matando” – dijo Alejandro con voz trémula.
Nadie lo oyó.

Salió con prisa montado en un caballo hacia Los Reyes. Se veía enfermo.
En el camino, se sintió tentado a decir todo aquello que por su cabeza rondaba al primer extraño con el que se topase. Sin embargo no fue hasta su arribo a “la taberna de Don José” donde pudo tener una plática agradable con una ramera mientras unas copas de vino y la noche misma lo estimulaban a llevársela al segundo piso, donde se encontraban los camastros.

– He bebido mucho. Pero aún recuerdo lo que me atormenta – le dijo.
La ramera se acercó a él y le dio un beso en la mejilla. Lo invitó a contarle lo sucedido.
Había en su mirada mucha sabiduría y en sus palabras las más cálidas bienvenidas a la sinceridad y a la confianza.
Es por eso que Alejandro se atrevió a decir unos de sus pensamientos más continuos.

– Odio a mi esclavo. Lo odio. – le dijo Alejandro revelando su amargura, Sintiéndose al fin libre de sus pensamientos más oscuros.

– ¿Eso es todo? Véndelo. Cómprate otro… aunque intuyo en tus palabras que no es tan simple. ¿Es acaso uno muy valioso? – preguntó la ramera.
– Ese esclavo es mucho más valioso que yo. – respondió Alejandro, reflejando resignación y pena en sus palabras.

La ramera se acercó a él y lo abrazó de forma apasionada mientras que él se resistía y trataba de apartar sus manos de él. Ella insistió besándolo en el cuello. Él la empujó hacia la cama con desinterés.

– Véndelo y te harás rico si es que vale más que un blanco – dijo ella.

– Ven aquí – le dijo él. Señalando a su pecho.
La ramera se acercó. Lo acarició tiernamente mientras besaba su cuello. El calor de aquella jovencita de ojos café empezó a agradarle. Correspondió a sus besos y él mismo, en un instante, estaba soltándole el corpiño y quitándole la blusa, dejando expuestos sus pechos a sus besos más intensos.

La cargó, aún tambaleando por los efectos del vino y la tiró a la cama. Esta vez ella rio complacida.
Se acercó a sus pechos y los besó mientras ella acariciaba su cabello y gemía de forma extraña.

– “Tu corazón… late a mil por hora”, le dijo Alejandro con voz ronca.
Se alejó de ella y se sentó al filo de la cama.
La ramera se puso de pie y se acercó a la pared del cuartucho. Se mostraba acalorada. No de la forma habitual con la que el cuerpo de los amantes lo hacen. Sino como se acalora una persona enferma.

– Déjame llevarte a mi casa. Pagaré buen dinero a tu señora por esta noche. Te regresaré en la mañana como a una dama. – le propuso Alejandro.
Ella dudó.
Sin embargo luego de que éste se lavase la cara con agua fría y habiendo ya pasado unas horas de haber bebido, Alejandro parecía el mismo caballero de facciones nobles que atrajeron a la ramera desde un comienzo.
Se arrodilló ante ella y besó su mano. Ella sonrió.

Unos minutos más tarde, él la llevaba a todo galope a su casa. Mientras su corazón se llenaba de satisfacción plena y autorrealización. Le había parecido todo bastante simple. Conseguir a una chica de corazón débil en aquella taberna fue tan fácil que ahora ya podía insertar su corazón mecánico en ella.

– Dormirás aquí conmigo. – le dijo Alejandro a la muchacha.
Ella sólo sonrió mientras se desnudaba por completo para luego envolverse en las sábanas.

Al observar que todo marchaba sin apuros, Alejandro se dirigió al cuarto de experimentos y encontró a Alem dormido sobre una silla.
Extrañamente, junto a él se encontraban dos corazones mecánicos. Ambos tenían sellado el nombre de Alem y parecían estar listos para ser exportados en cajas de madera. Incluso los planos en los que se detallaban los procedimientos para su armado e inserción se presentaban en un formato mucho más comercial y legible.
Aún en su mediana embriaguez, Alejandro pudo comprender que Alem no fue sincero con él. Y que a escondidas suyas comercializaba su invento y lo enviaba a Europa con su firma.

¡Hijo de puta! – le increpó Alejandro despertándolo con un baldazo de agua.
Su rostro se crispaba como el de un gallo y su mirada era inquisidora.

– Amo, ¿qué le pasa? Creí que dormía. – preguntó Alem.

– Siempre crees que duermo. Siempre crees que no te observo. Asumes que puedes ser más listo que yo y cometer esta traición a mis espaldas. ¡No te burlarás más de mí! – gritó Alejandro.

Sus gritos despertaron a los otros esclavos y alertaron a Rosa.
Era aquel hombre quien amorosamente la había invitado quien ahora parecía amenazante.
Se vistió con prisa y sacó un puñal oculto en el bolsillo forro de su corsé. Su corazón arrítmico latía con mucha más prisa que cuando Alejandro la besaba.

Un segundo grito, esta vez el de Alem, la hizo sobresaltarse.
Parecía sentirse débil. Con el corazón a punto de salírsele del pecho.
Respiraba con dificultad y su boca se abrió como una ostra. Se desvaneció mientras que lo último que vería sería la imagen borrosa de Alejandro entrando a la habitación.

-Nunca imaginé que serías tú el primer ser humano en usar este corazón. En realidad puedes tomarlo como un premio o como un castigo. – le dijo Alejandro a Alem mientras éste tenía el pecho expuesto y Alejandro le hacía la primera incisión.
Rosa, a su vez, yacía en la cama de al lado. Dormía profundamente bajo el efecto de un somnífero potente.

Después de algunas horas y ya llegada el alba, aconteció que un grupo de hombres de caminar solemne se enrumbaba al solar de Alejandro. Prestos a descubrir a aquel misterioso inquilino que en ella aguardaba.
El Santo oficio, comandado por el Inquisidor, un hombre de prominente panza y mandíbula, iba alertado por un informante que, habiéndole dado detalles precisos y pruebas concisas acerca de un caso de brujería, lo convenció de arrestar a Alejandro.

– Aquí es donde debe habitar ese hechicero – dijo con profunda amargura el Inquisidor.

Algunos de sus hombres abrieron con violencia las puertas, mas de éstas sólo salieron algunos esclavos asustados y con la cerviz baja mostrando total sumisión a los hombres de Dios.

– ¡Traigan al hereje! – gritó el inquisidor.
Y en seguida sus hombres se desplazaron por el solar.
Hurgaron en cada habitación. Uno de ellos encontró el cadáver de Alejandro en el piso.

– ¡Está muerto, señor! – se oyó desde adentro.

El inquisidor se llenó de dudas y no hacía más que suponer que éste se había dado muerte al intuir que era seguido o, tal vez, pensó, se tratara de un asesinato cometido por alguno de sus seguidores.

– ¡Lleven a estos negros al calabozo! ¡Y este solar quémenlo de inmediato! – ordenó el Inquisidor.
Dio media vuelta y en seguida fue escoltado por su patota…
Iban conversando acerca de la imaginación y la curiosidad que despierta Satán en algunas mentes perturbadas y cómo éstas podían provenir del origen más alto. Sin embargo sus voces se iban perdiendo en medio del árido paraje y era tan sólo el polvo que levantaban sus pasos los que se lograba ver a la distancia…

– Yo no era más que un esclavo hace algunos años.
Tú no eras más que una simple ramera.
Hasta que con los años yo me convertí en un hombre de ciencia y tú en un témpano de hielo que no aceptaba una sola caricia mía.
Esa indiferencia hizo que me fijase un plan. Supongo que mi plan también interfirió en los planes de Alejandro…
Sin embargo hoy él no es más que un cadáver mientras que tú y yo estamos unidos por un corazón que no sólo hará más larga nuestra vida, como él pensaba. Alejandro no tenía idea que mi ambición era mayor.
Yo tuve una visión distinta a la suya.
Me imaginé un corazón mecánico que, al usarlo, prodigue a las personas un amor inacabable y haga que compartan lazos inquebrantables con la persona que aman. Que sean éstos más fuerte que el cobre y el níquel mismo. Me lo imaginé y hoy es una realidad.

Alem le hablaba a Rosa mientras ésta soñaba una y otra vez con el recuerdo de Alem apuñalando a Alejandro en el pecho. “Todo experimento requiere muertes, amo”, aún resonaba en su frágil mente.

Mientras el barco que los llevaría a Europa empezaba al fin a zarpar.