Rifle Van Helsing de David Hidalgo

El cazador de vampiros necesita un arma acorde a su arriesgada misión. Este rifle con sistema de ballesta está diseñado para disparar estacas al corazón de los enemigos, de modo que se reduce razonablemente el riesgo de una lucha cuerpo a cuerpo.

El prototipo es desmontable. Consiste en tres piezas: el arco, el cuerpo del rifle y la culata. Armar el equipo toma menos de un minuto para un cazador entrenado. La idea es que sirva para un ataque calculado, pero también para defenderse rápida y cómodamente de una incursión enemiga inesperada.

La preparación me tomó unas cuatro semanas, desde que concebí el tipo de arma hasta el diseño, la elección y compra de materiales, y la fabricación.

Como es de esperar en un proyecto steampunk, todo fue parte de un trabajo de artesanía a partir de elementos dispersos que fui encontrando. Por ejemplo, el arco de la ballesta está hecho de piezas de acero de un viejo helicóptero de juguete, de esos que se arman con pequeños tornillos y tuercas. Desarmé el aparato original, que ya estaba oxidado y maltrecho, y lo adapté al diseño de mi arma. El resto corresponde a un rifle de plástico que compré en Mesa Redonda. Tuve cuidado al seleccionar bien la pieza base, porque muchos rifles que encontré no tenían el tamaño adecuado ni las características que me permitieran transformarlos. El que ubiqué al final tenía, por ejemplo, la peculiaridad de que se podía desarmar, de modo que me fue más sencillo retirar las piezas que no me interesaban (la moderna mira telescópica o el sistema eléctrico del cañón). El primer dilema fue adaptar un sistema para que el arco de metal quedara acoplado y asegurado al cuerpo del rifle. La solución fue cortar un pedazo de un riel de plástico, de esos que se usan para proteger el cableado en las casas, y pegarlo a la parte superior del cuerpo central del rifle. Para mantenerlo fijo, adapté una pieza más de metal a manera de pata que desciende del arco, en cuya punta coloqué un pin de cable de teléfono, que se engancha a la caja instalada a la altura de donde iba el cañón original del rifle. De ese modo, cada vez que coloco el arco, este se engancha al cuerpo del arma y se queda fijo.

Luego vino la etapa de acabado. Primero pinté las piezas por separado con un spray de color cobre, que conseguí también en Mesa Redonda. La idea era que luciera como un arma antigua y hasta cierto punto avejentada. Luego forré la culata con una pieza de cuero comprada en Caquetá. Para mí era muy importante que el acabado fuera muy limpio, sin parches que desmerecieran el diseño y dejaran ver esto como un producto amateur. En ese sentido, el trabajo tomó más tiempo, a medida que me familiarizaba con ciertos materiales que no había usado antes. De hecho, tuve que descartar algunas aplicaciones, porque recargaban el diseño y no eran muy estables, pues se desprendían con facilidad. Al momento en que escribo esto, sigo en la planificación de lo que serán las estacas. Me tomará algunos días, dado que estoy complicado con el trabajo, pero no demasiado.

En realidad, el rifle Van Helsing es parte de un proyecto algo más grande e interesante que presentaré en algunas semanas. Pero es un buen paso para empezar. Al menos me he divertido al hacerlo y he recuperado el gusto por la creación artesanal. A fin de cuentas, esa es la naturaleza de una comunidad que reivindica el valor del objeto como una pieza única. Única e irrepetible.


Escrito por: David Hidalgo.